Revista Académica evaluada por pares   
Editor: Gene V Glass
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Volumen 12 Numero 6 febrero 4, 2004 ISSN 1068-2341
 

Editores Asociados para Español y Portugués
Gustavo Fischman
Arizona State University

Pablo Gentili
Laboratorio de Políticas Públicas
Universidade do Estado do Rio de Janeiro


Prebendarismo Y Faccionalismo En La
Institucionlización Del Conocimiento:
El caso de la Investigación y la
Docencia Argentinas (1989-2003)

Eduardo R. Saguier
Investigador Independiente del CONICET

Citation: Saguier, E. R. (2004, febrero 4). Prebendarismo Y Faccionalismo En La Institucionlización Del Conocimiento: El caso de la Investigación y la Docencia Argentinas (1989-2003). Education Policy Analysis Archives, 12(6). Retrieved [Date] from http://epaa.asu.edu/epaa/v12n6/.

Resumen (Nota 1) El estudio de los mecanismos concentradores de poder académico que inveteradamente operan obstruyendo y boicoteando las demandas individuales y colectivas para producir conocimiento crítico, y que imponen redes hechas de múltiples y combinados nudos o trabas (patronazgos, clientelismos, carrerismos, caudillismos, amiguismos y reciprocidades negativas etnocéntricas, sectarias, y nepóticas), requiere desentrañar sus orígenes históricos indagando en diversos fenómenos tales como la colonialidad del poder,la triple disociación del poder y el saber, la ciencia y la investigación, y la investigación y la docencia; la sumisión en la estratificación geopolítica y sociotecnológica del conocimiento, el conocimiento institucionalizado excluyente; la fragmentación o segmentación disciplinar (en especialidades), el fraccionamiento de los poderes académicos, la conversión de los conocimientos en oficios artesanales, ocupaciones rentables y profesiones liberales, y otras manifestaciones convergentes como la endogamia, el sectarismo, el prebendarismo, el patrimonialismo, la corrupción y las crisis sociales, políticas y económicas, a saber: golpes de estado, genocidios indígenas, dictaduras militares, legados coloniales e imperiales, y guerras civiles, nacionales y mundiales. Para ello nos abocaremos a una múltiple aproximación histórica y paradigmática en los campos de las filosofías, psicologías y sociologías de la ciencia y de la educación; de las antropologías simbólica, jurídica y corporativa; de las ciencias de la comunicación y la educación; y de los Estudios Culturales; a una multiplicidad de procesos de: a) diversificación del conocimiento; b) brechas cronológicas (generacionales) y geográficas (entre metrópolis académicas y periferias científicas); c) modernización de la ciencia y la educación; d) centralización educativa y sus impactos geográficamente diferenciales; e) segregación de la promoción educativa; y f) formación de las redes virtuales locales y nacionales y sus conexiones con la red global. También nos abocaremos a los flujos del aparato científico-educativo; al monopolio de las estructuras de control simbólico; a su desagregación en segmentos o agencias, y sus componentes míticos, simbólicos, litúrgicos y jurídicos; y a la distinción entre la descentralización y/o privatización del aprendizaje y la docencia y la descentralización y/o privatización de la investigación científica. Asimismo, nos referiremos a la relación del conocimiento con la estructura productiva y el poder político, a las deformaciones en las políticas filantrópicas, de mecenazgo y subvención a la investigación científica, a los modelos de innovación tecnológica lineales, espiralados y reticulares, al divorcio de la docencia respecto de la acreditación de la docencia, y a la diferenciación de las tareas ejecutivas o administrativas de las tareas normativas, evaluadoras y divulgadoras.

Abstract
The study of the centralizing mechanisms of academic power that very often work to obstruct and boycott individual and collective demands to produce critical knowledge, as well as impose circuits or networks made of multiple and combined knots (clientelism, nepotism, careerism and ethnocentric, sectarian and nepotic reciprocities), must necessarily go to their historical origins, analyzing several phenomena such as the coloniality of power, the subordination to a geopolitical and socio-technological stratification of knowledge, the fragmentation of knowledge processes, and other phenomena like endogamy, sectarianism, corruption and social, economic and political crises. Also, we are going to study the centripetal forces of decentralization, privatization or education federalism and their academic demands, the role of confidentiality in the formation of networks in academic and scientific environments, as well as their noxious effects in the practice of academic freedoms, the dissociations of power from knowledge and research from teaching, the distinction of teaching decentralization from research decentralization, the segregated education circuits, the intensity of the market of human capital and the quality of the levels of excellence of social and cultural capital, in the knowledge society. Also, we are going to refer to deformations in philanthropic politics and subsidies to scientific research, to models of technological innovation, the origin and development of the triadic partition of academic power or the tri-functional academic model, and the evaluation functions such as accreditation, extension, transference, counseling, programming and planning.

 

I. Introducción

En este análisis, prolongación de uno más extenso, nos abocaremos a la triple disociación del poder y el saber, de la ciencia y la investigación, y de la investigación y la docencia; a la producción, distribución y consumo de conocimiento; a una múltiple aproximación histórica y paradigmática en diferentes campos del saber (filosofías, psicologías y sociologías de las ciencias y de la educación, antropologías simbólica, jurídica y corporativa, ciencias de la comunicación y la educación, y estudios culturales); a la formación de redes científico-educativas locales y nacionales y a sus conexiones con la red global; y a múltiples procesos o mecanismos. (Nota 2) Estos procesos se redujeron a casi una decena de mecanismos: a) legados (herencias), persistencias (o susbsistencias) y secuelas o derivaciones culturales pre-coloniales, coloniales y neo-coloniales; b) brechas cronológicas (generacionales) y geográficas (entre metrópolis académicas y periferias científicas); c) estratificación geopolítica del conocimiento (entre países centrales que producen ciencia y países periféricos que consumen conocimiento); d) estratificación sociotecnológica del conocimiento (entre países centrales en la etapa digital o audiovisual y países periféricos en la etapa libresca); e) centralización educativa (modernización tardía y globalización postergada), y sus impactos geográficamente diferenciados; f) segregación de la promoción educativa; g) divorcio de la docencia respecto de la acreditación de la docencia; y h) divorcio de las virtudes científicas, éticas y estéticas. (Nota 3)

También nos abocaremos al estudio de los mecanismos del aparato científico-educativo: a) fuerzas, flujos y segmentaridades (lineales, circulares y moleculares); b) fuerzas territorializadoras, codificadoras, desterritorializadoras y descodificadoras; c) fuerzas monopólicas de las estructuras de control simbólico (científico-educativas); d) fuerzas centrípetas, privatizadoras, segregadoras, descentralizadoras, jivarizadoras o de válvula de escape del federalismo educativo y de las comunidades provinciales y sus demandas académicas (como factores compensadores y de contención social contra los procesos de desindustrialización y vaciamiento); e) distinción entre la descentralización y/o privatización del aprendizaje y la docencia y la descentralización y/o privatización de la investigación científica; y f) desagregación institucional en segmentos o agencias reguladoras, reparadoras, reproductoras, difusoras y configuradoras; y a sus componentes míticos, litúrgicos, idolátricos y jurídicos (Deleuze, Winkler y Gershberg, Drache, Kalmbach, Fleischhacker, Knudsen, Vessuri, Schwartzman, Quandt). (Nota 4)

Asimismo, nos hemos de referir a los procesos de fraccionamiento y concentración del poder académico, a los sistemas o modelos monádicos, diádicos y triádicos de poder académico; y a las fuerzas o flujos de interferencia y superposición entre las funciones ejecutivas, normativas o consultivas y evaluadoras. Entre las funciones concentradoras nos vamos a referir a la gestación de redes hechas de nudos o trabas (patronazgos, clientelismos, carrerismos, caudillismos, amiguismos y reciprocidades negativas etnocéntricas, nepóticas y sectarias); y a sus nocivos efectos para generar pensamiento crítico, procesos creativos y rupturas epistemológicas, revoluciones científicas o acontecimientos, en el posmoderno sentido que le brinda Badiou (1999), para el dinamismo del mercado de capital humano (conocimientos explícitos adquiridos), y para la calidad del capital social (solidaridad, voluntariado, asociacionismo, interaccionismo), y la excelencia del capital cultural (integrado por virtudes artísticas y científicas: racionalidad, secularidad, interdisciplinaridad, institucionalidad, comunicabilidad, conectividad, sinergia o interactividad) y su resultante acumulación, expresadas en forma de instituciones (teatros, universidades, editoriales, laboratorios, galerías de arte, archivos, etc.). También nos referiremos a los flujos o fuerzas resultantes de deformaciones y condicionamientos en las políticas de mecenazgo y subvención a la investigación científica, o filantropía corporativa. (Nota 5) Asimismo nos volcaremos a la relación del conocimiento con la estructura productiva y el poder político; a los modelos de innovación tecnológica (lineales, espiralados y reticulares); y a la diferenciación de las tareas o funciones ejecutivas o administrativas (investigación propiamente dicha) de las tareas normativas o consultivas (reglamentaciones, ordenanzas, programaciones y planificaciones), evaluadoras (subsidios, becas, premios, incentivos, contrataciones de asesoría y consultoría), divulgadoras (de extensión) y adaptadoras (transferencia tecnológica). (Nota 6)

En ese sentido, partimos de la premisa que al contar las sociedades con la circulación (producción, distribución, consumo) y legitimación de valores materiales y simbólicos --estos últimos manifestados en masas, flujos y segmentos culturales, responsables de generar y circular saberes y capital humano-- son capaces de generar cuadros intelectuales y de concebir los mecanismos mentales y pedagógicos para agregar valor a la cultura individual y colectiva y para motorizar las vías de cambio y movilidad sociales. (Nota 7)

Con esos propósitos, los procesos culturales creativos, constituídos por la síntesis de las políticas científicas, humanísticas, económicas, urbanizadoras, socializadoras, y burocráticas, requirieron discutir los paradojal e irónicamente contradictorios procesos de fraccionamiento y concentración del poder académico y sus secuelas en la calidad, excelencia, democratización y cientifización del conocimiento, así como el colonialismo interno, las rivalidades nacionales e inter-imperiales en la investigación científica, la asimetría disciplinar y moral en el desarrollo de la investigación y la cultura, la dicotomía entre la alta y la baja cultura, y la disociación entre las virtudes científicas, éticas y estéticas. (Nota 8)

La segmentación, diversificación e hibridación del conocimiento, su vinculación con las políticas científicas y educativas, y su impacto en el equilibrio geopolítico y sociotecnológico del conocimiento indujeron a reflexionar acerca de: a) la desnaturalización y marginación de los sáberes vernáculos respecto de las humanidades, y de las humanidades respecto de las ciencias duras primero y de las ciencias sociales más luego; b) la estructura de centro-periferia y su expansión, contracción, fragmentación y restablecimiento; c) los conceptos de colonialismo interno, dependencia o sumisión científico-tecnológica, y fuerzas académicas destructivas; d) la noción de brecha cronológica o espacio de tiempo inter-generacional; y e) las nociones de transferencia tecnológica, y anemia informativa (Peset, Prebisch, Vessuri, Cueto, Brunner y Barrios, Soley, Minsky, Fitzpatrick, Dotti, Nancy, J. Friedman, Traweek, Grosfoguel). (Nota 9) Las temáticas del colonialismo, el nacionalismo, el imperialismo, y la estratificación geopolítica y sociotecnológica de la investigación científica y su periodización cíclica demandó deliberar acerca del impacto de las políticas de institucionalización, secularización, racionalización, autonomización, modernización y globalización tardías de la ciencia, las humanidades, la cultura y los sistemas educativos y científicos, así como sobre las políticas de corporativización, patrimonialización, regionalización y desecularización (Hegel, Durkheim, Myers, Ohmae, Hayles, J. Friedman, Ortiz). (Nota 10) Y el rol de la ciencia y la tecnología en el desarrollo económico-social requirió reflexionar sobre conceptos tales como: a) la promoción de los capitales humano, social y cultural; b) los procesos de profesionalización y cientifización de la docencia; c) los procesos de industrialización, desindustrialización y reindustrialización; d) las investigaciones de punta; f) la importación y exportación de tecnologías; y e) la subcalificación o sobrecalificación en la incorporación al mercado ocupacional (Bourdieu, Kreimer, De Asua, Falleti, Filmus, Bast y Harmer, Dewey, Toffler, Avila, Castells y Hall, Tiramonti y Suasnábar, Bledstein, Virilio, Radhakrishnan). (Nota 11)

Asimismo, el fraccionamiento del poder académico y su impacto en la excelencia del conocimiento demandó debatir acerca de: a) las rivalidades entre modelos universitarios, pedagógicos y científicos (docencia individual o personalizada versus docencia uniformizada; pedagogías visibles e invisibles, currículos ocultos y explícitos); b) los modelos trilaterales de poder académico (trifuncionales y tripartitos); c) los dispositivos académicos ejecutivos, normativos o consultivos y evaluadores; d) los mecanismos legal-jurídicos de calificación, intercambio y acreditación; e) los mecanismos de privatización o jivarización (voucher y escuelas charter); f) la devaluación de las credenciales académicas internas y la sobrevaloración de los postgrados externos; g) el poder de la jerarquía disciplinar compuesta por los profesores regulares (concursados) y los organismos intermedios (colegios profesionales); y h) la influencia de las instituciones políticas, jurídicas y sociales, tales como los partidos políticos, los tribunales, y las comunidades locales, regionales, nacionales, continentales y globales (Ponce, Gramsci, Althusser, B. Bernstein, Atcon, Freire, Tragtenberg, Cueto, Vessuri, Hayles, Radhakrishnan, Freidson, Lo, Rozitchner). (Nota 12)

Por el contrario, la triple disociación entre el poder y el saber, entre la ciencia y la investigación, y entre la investigación y la docencia, y los mecanismos concentradores del poder académico, alimentados por las persistencias y las secuelas coloniales y neo-coloniales, que inveteradamente han operado obstruyendo y boicoteando las demandas individuales y colectivas para producir conocimiento crítico humanístico y científico, han generado complejas manifestaciones patológicas (desorientaciones, desviaciones, frustraciones y crisis vocacionales; dogmatismos; ideologismos; academicismos; cientificismos; tecnocratismos; metodologismos; vanalización o macdonalización de los planes y programas de estudios; deformaciones profesionales o profesionalismos; deserciones); y han impuesto redes hechas de múltiples y combinados nudos o trabas (patronazgos, clientelismos, caudillismos, amiguismos, carrerismos o burocratismos competitivos y reciprocidades negativas etnocéntricas, sectarias, y nepóticas), requirieron desentrañar sus orígenes históricos indagando en un complicado y contradictorio fenómeno e instrumentando las ciencias filosóficas, políticas, antropológicas, sociológicas, psicológicas y pedagógicas. Con la implementación de estas diversas disciplinas científicas logramos circunscribir un fenómeno particular compuesto por dicha triple disociación, y gran parte de las disciplinas consultadas concuerdan en corroborar que la triple disociación es un producto de previas estructuras culturales, a saber: el imperialismo cultural, la sumisión en la estratificación geopolítica y sociotecnológica del conocimiento y su cíclica y contradictoria recepción en los países periféricos; la progresiva fragmentación, segmentación o especialización del conocimiento y de las disciplinas y profesiones científicas; el conocimiento institucionalizado excluyente; el fraccionamiento de los poderes académicos, la conversión de los conocimientos en ocupaciones rentables y en profesiones liberales; y otras patologías convergentes como la endogamia, el prebendarismo, el patrimonialismo, el elitismo, la corrupción y las crisis sociales, políticas y económicas (golpes de estado, dictaduras militares, legados coloniales e imperiales, y guerras civiles, nacionales y mundiales). (Nota 13) Dicho contradictorio fenómeno centrípeto y centrífugo y su impacto en la democratización y excelencia del aparato científico-educativo demandó a su vez reflexionar acerca de: a) la transparencia del sistema científico; b) la autonomización del pensamiento crítico; y c) la dinamización del conocimiento (Popper, Kuhn, Gruber, Dotti).

La transparencia del sistema científico-educativo y el grado de confidencialidad de las evaluaciones y dictámenes de jurados y pares y su impacto en la democratización de dicho sistema requirieron discutir a su vez: a) la construcción de redes locales y nacionales, docentes y científicas, públicas y privadas que debiliten las culturas escalafonarias y corporativas; b) las conexiones con la red global (Becker, Coleman, Putnam, Bourdieu, Fukuyama); c) la intensidad y los vicios del mercado educativo (exclusión, deserción y éxodo de cerebros y suplantaciones fraudulentas), d) los modelos de innovación tecnológica lineales, espiralados y reticulares (Triángulo de Sábato, Triple Hélice de Leyderdorff, redes innovadoras de von Hippel); e) los criterios para la distribución de los recursos y para la conformación de los comités editoriales y las promociones académicas institucionales; f) los métodos del pluralismo jurídico y del análisis situacional; y g) el análisis de las fuentes histórico-documentales tales como las acreditaciones, los juicios de pares, las visitas e informes, las mediaciones, y los sumarios o penalizaciones académicas (Tragtenberg, Gruber, Gardner, Gluckman, Greenhouse, Van Velsen, Csikszentmihalyi, Becher, Viale y Ghiglione, Rozitchner). (Nota 14)

La autonomización del pensamiento crítico y su impacto en la ciencia normal (dogmas o canones establecidos) y la intelectualidad tradicional demandó evaluar a su vez: a) la correspondencia entre el trabajo teórico y el trabajo empírico o antagonismo entre ciencia e investigación; b) la estratificación geopolítica de la investigación científica; c) la especialización cientificista o Jaula de Hierro de Weber (antropologismos, sociologismos, economicismos, psicologismos, geograficismos, arqueologismos, esteticismos); d) el tecnicismo metodológico y profesionalista (cuantitativismos, geometricismos, juridicismos); e) la flexibilidad o velocidad de circulación de la agenda científica individual y colectiva; f) la transdisciplinariedad e hibridación y su relación con la multiplicidad funcional del intelecto; g) los requisitos de bilingüalidad y postgrados externos; h) los instrumentos del mecenazgo y de la filantropía corporativa (Banco Mundial y fundaciones nacionales y fundaciones extranjeras); i) la vocación y sinergia interculturales (fertilidad o interactividad cruzada transdisciplinar que desmantele los colonialismos internos y afirme los saberes desde la diferencia colonial interna); y j) la capacidad de gestación de discípulos o de heredabilidad académica (Weber, Kuhn, Klein, Kline, Castells, Töth, Azevedo, Dotti, Fornet-Betancourt, Mignolo). (Nota 15)

Y finalmente, la dinamización del conocimiento expresado en la tecnificación de la divulgación y difusión del saber (o presión de las nuevas culturas librescas primero y audiovisuales, digitales y electrónicas contemporáneamente) --con el agregado de su impacto en la excelencia académica, la democratización política y la movilidad social-- requirieron polemizar acerca de: a) la irreversibilidad de las nuevas tecnologías informáticas; b) la informatización de las estructuras universitarias; c) la incomunicación y la censura electrónicas globales; d) la educación a distancia y el aprendizaje y la docencia virtual u online; e) el desarrollo de los conocimientos de punta; f) los flujos informativos, la acumulación de datos y la sobrecarga o asfixia informativa; g) el dinamismo del intelectual mediático, del periodismo científico y de los foros de discusión electrónica; y h) la sustitución de la excelencia académica y las infraestructuras "blandas" por la publicidad multimediática, los programas de radio y TV de cable y las infraestructuras "duras" (McLuhan, Negroponte, Kerckhove, Arboleda, Tiffin y Rajasingham, Schwartzman, Chartier, Quandt, Krill, Shenk, Giunta, Joyanes, Dotti, Martín-Barbero, Kroker). (Nota 16)

De forma tal que las universidades y los organismos académicos, como epicentros de las investigaciones científicas y como territorios o espacios de lucha y conflicto donde se dirimen relaciones de fuerzas y recursos simbólicos antagónicos deben contar para evitar la gestación de mecanismos concentradores (facciosos) con la colaboración del poder político y la sociedad civil a escalas nacional, continental y global. (Nota 17) Todos ellos deben estar conscientes que sirven diferentes funciones con códigos y territorialidades distintas, que si bien no pueden ni deben confundirse, se conectan entre sí, y en muchos casos se superponen y solapan (Leydesdorff, Etzkowitz). Ciertamente estas numerosas teorías y autores sugieren muchas más hipótesis e interrogantes de las que el corpus histórico aquí reunido está en condiciones de responder, pero como balance de estas lecturas y reflexiones hemos propuesto centrar el análisis en el arsenal conceptual provisto por los Estudios Culturales y sostener que en la presente era del conocimiento el objetivo político debe poner el eje en los flujos que permitan la gestación de una ciencia independiente y nómade así como de una red virtual; impidan la formación de mecanismos facciosos; y sirvan a un aprendizaje, una docencia y una investigación híbrida o transdisciplinar, personalizada y no uniforme de valores simbólicos (verdades y virtudes). Como prerequisitos indispensables en la preparación de un clima innovador y una ciencia independiente y nómade, propensa para la creación de un circuito o red de flujos y una sinergia intercultural, las funciones ejecutivas, normativas o consultivas y evaluadoras del poder académico deben mantener una mutua autonomía y soberanía. (Nota 18) Esta división de funciones, que no se da en la esfera de la producción de bienes materiales, tendría sus orígenes más allá de la concepción tripartita del poder republicano inherente al constitucionalismo moderno, pues remontaría sus antecedentes simbólicos al esquema trifuncional de la sociedad estamental medieval (clero, nobleza, estado llano), y más remotamente aún a la tripartición antigua indoeuropea (sacerdotes, guerreros y pastores). (Nota 19) La principal función de los segmentos o agencias de control simbólico superior, tales como la universidades, debe ser entonces la producción de valores originales y genuinos, integrado por verdades y virtudes científicas, éticas y estéticas, así como de capital humano, verdaderas fuentes de valor agregado y de cambio y movilidad sociales, y con el sólo propósito de participar en el desarrollo del conocimiento y muy supletoriamente con las funciones divulgadoras y adaptadoras de extensión y transferencia tecnológica.

Por ende, la responsabilidad y misión de la universidad debe ser --tal como lo señala Searle (2000)-- esencialmente la de promotora del proceso creativo de la cultura y la ciencia aspirando a las áreas más avanzadas de la investigación, y nunca puede ser la de promover la producción de una investigación subordinada a programas científicos de metrópolis imperiales, de servir supuestamente a las comunidades locales, y/o de producir mercancías en la forma de bienes o servicios (consultorías o asesorías), pues ello significaría abdicar de una orientación emancipadora básicamente intelectual para someterse a servidumbres eminentemente vernáculas, corporativo-mercantiles, o imperiales que corromperían y acentuarían aún mas los mecanismos concentradores del poder académico. (Nota 20) Cualquier actividad que no sea académica y/o cultural, por mas filantrópica o altruista con que ésta se pretenda maquillar, atenta contra los fines de áquellas, al poner el eje fundamental de las instituciones universitarias y científicas en actividades divulgadoras o de servicio a la comunidad (extensión), o en actividades consultoras y adaptadoras (transferencia tecnológica), que no son las que substancialmente agregan valor genuino y generan el cambio y la movilidad sociales, y que debieran ser en todo caso una responsabilidad subsidiaria, o más bien responsabilidades exclusivas de agencias estatales extra-universitarias e institutos administrativos específicos donde dichos programas de servicio, extensión y transferencia tecnológica habrían sido aparentemente fructíferos. (Nota 21) Así como la justicia sólo debe hablar a través de sus fallos, las instituciones universitarias y científicas sólo pueden y deben hablar a través de la producción de conocimiento genuino y del capital humano producido, es decir de la graduación y/o promoción de sus propios integrantes.

Y por tener las instituciones educativas, tales como las universidades, objetivos puramente culturales, científicos y docentes, la preeminencia de dichos programas de servicio a la comunidad, consultoría y transferencia tecnológica --en sociedad con el empresariado privado-- irían en perjuicio directo de la formación de una ciencia nómade y una red virtual, de una docencia e investigación transdisciplinar, y en menoscabo de las funciones de agregación de valor y de movilización social.

II. Periodización o deconstrucción genealógica

Es en este espacio académico donde ha de tener lugar la desigual inserción de teorías, eventos y acontecimientos que irán en su auge y decadencia constituyendo el sistema de redes facciosas o Gulag académico que a continuación describimos. El Gulag académico --colonizado por las políticas partidista y empresarial, en un principio meramente burocrática, pero progresivamente facciosa de las universidades nacionales y privadas y del sistema científico-- es de muy vieja data, pero en este preciso trabajo nos hemos de reducir a sus dos (2) últimos períodos o ciclos: a) la crisis del sistema científico-educativo de Bienestar y modernización neo-conservadora (1989-1999), y b) el continuismo, fracaso, colapso y transición (1999-2003). Cada uno de estos dos períodos es introducido con un breve diagnóstico histórico acerca de los contextos internacional y local, para luego extenderse a los detalles de las persistencias y sumisiones acontecidas, ejemplificados en las políticas culturales científicas, humanísticas, socializadoras y burocráticas.

II 1. Crisis del sistema científico-educativo de Bienestar y modernización neo-conservadora (1989-1999).

A comienzos de la era post-industrial y de apogeo del capital financiero, en los estertores de un Estado de Bienestar (por otro lado bastante maltrecho) y en pleno post-modernismo y emergencia de integrismos y fundamentalismos étnicos y religiosos, con la progresiva disolución del estado-nación, el colapso del Socialismo Real, el fin de la Guerra Fría, el auge de la Perestroika y el Glasnost, un nuevo orden mundial (Consenso de Washington), la liquidación de la UNESCO a favor del Banco Mundial, y una nueva división internacional del trabajo intelectual o estratificación geopolítica del conocimiento, y desatada en Argentina la hiperinflación y los saqueos de 1989; se entraron a adoptar sistemáticamente (a imagen y semejanza del Reaganismo y el Thatcherismo) políticas claudicantes, disociadoras, segregacionistas y corruptoras, de mixto cuño, neo-liberal y neo-conservador; manifestadas en estrategias decisionistas en materia educativa, científica, diplomática (Banco Mundial), militar (derogación del Servicio Militar Obligatorio), industrial armamentista (Cóndor II) y comunicacional (privatización de la telefonía y la televisión).

La imposición de estas sobrecodificaciones neo-conservadoras (privatizadoras) estuvieron estrechamente combinadas con una baja prioridad en innovación productiva debido a la alta concentración de recursos dedicada a la "política"; y con estrategias diplomáticas de "relaciones carnales", que se manifestaron en el boycott a los proyectos integracionistas del Cono Sur (Mercosur) y en la sujeción al nuevo orden internacional y sumisión a una estratificación geopolítica de la investigación científica. (Nota 22) Esta estratificación es hegemonizada por el imperialismo cultural de la super-potencia central, que monopoliza la producción de los conocimientos de punta en áreas estratégicamente sensibles, dejando a los países periféricos librados a un consumo forzoso del conocimiento importado. En Argentina, esta sumisión se materializó con el desmantelamiento de los proyectos de investigación nuclear, misilística y satelital y de transferencia tecnológica al Medio Oriente, programada por la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), en Falda del Carmen (Cóndor II). (Nota 23) Dichas estrategias diplomáticas se expresaron también en la sujeción al intervencionismo de organismos de crédito internacional, tales como el BID y el Banco Mundial, que agudizaron la dependencia con nuevas sobrecodificaciones, tales como la supeditación a sistemas legales externos a la jurisdicción argentina para el caso de conflictos judiciales, la ficticia segmentación binaria entre las fuerzas socializadas y las relaciones privatizadas en la producción del mismo, y la estratificación local y global de la producción, distribución y consumo del conocimiento. (Nota 24)

Con el correr de estos últimos veinte (20) años, frente al profundo descrédito de los aparatos político-partidarios, los operadores de comités y unidades básicas (pertenecientes al bipartidismo dominante) no encontraron mejor idea que colonizar las Universidades Nacionales y el sistema científico nacional para así poder legitimar su dominación, reclutar los cuadros con los cuales poder acentuar su poder, y perpetuar la sujeción a un statu-quo internacional. (Nota 25) Es a partir de la creciente crisis fiscal y de su consecuente terapia intensiva (implementación de la Ley de Coparticipación Federal de Impuestos, Ley no.23.548, de enero de 1988), el proceso de "modernización del estado" entró en una fase de anclaje monetario, paridad y atraso cambiarios, dominio y especulación financiera, mimetización mecánica de la legislación primermundista, desindustrialización económica, erosión de las fronteras entre las profesiones liberales y otras ocupaciones, y privatización y descentralización de las agencias difusoras de control simbólico, que se había iniciado ya tímidamente con la dictadura de Onganía (1966), en el Ministerio de Astigueta, y reiniciado durante el denominado Proceso (1976). (Nota 26) Si bien la transferencia tecnológica no era nueva en la historia argentina pues remonta su orígen a tiempos coloniales, por el mecanismo de "modernización del estado" se promulgó en 1990 la Ley 23.877, de Fomento y Transferencia Tecnológica, a imagen y semejanza mecánica y tardía de leyes norteamericanas, tales como la Bayh-Dole Act de 1980 (Public Law 96-517, patrocinada por los Senadores Birch Bayh y Robert Dole), y el Acta de Transferencia Tecnológica Federal de 1986 (PL 99-502). (Nota 27) Esta noción legal de transferencia tecnológica, o de concesionamiento monopólico de patentes y royalties, se operacionalizó en USA a través de las universidades y fue aparentemente exitosa en materia de producción de patentes universitarias, y aumento tanto del producto bruto como del empleo de mano de obra calificada. (Nota 28)

Pero en Argentina, donde dicha Acta recién se la terminó de remedar o mimetizar en 1995 (Ley de Educación Superior No. 24521 y el Decreto 1331/95), su traducción en Leyes y Decretos tendió --aún mas que en USA-- a privatizar la investigación pública y a sujetarla a una estratificación geopolítica del conocimiento, acentuando así la brecha científica que separa las metrópolis imperiales con los llamados países en desarrollo y con el Tercer Mundo, e imposible de cubrir sólo con una red global de educación a distancia (Global DistEdNet), tal como hipócritamente lo perora el Banco Mundial. Esta estratificación opera no solo mediante los Portales electrónicos y las Bases de Datos, los cuales se hallan cada vez más arancelados en manos de grandes conglomerados privados multinacionales, y por ende cada vez más reservados y secretos para el acceso de las instituciones y universidades de los países periféricos, sino también mediante las autorestricciones impuestas por el Consenso de Washington (1989), tales como aconteció con las investigaciones misilísticas y satelitales desarrolladas en Falda del Carmen, Córdoba (Cóndor II). (Nota 29)

Asimismo, esta Ley presupuso como en USA la descodificación de antiguas concepciones acerca del conocimiento, la investigación y la educación superior, así como de sus relaciones con el poder político y la industria, que nunca fueron públicamente debatidas. (Nota 30) Todo conocimiento --ya sea descubrimiento, invención o interpretación-- debía de acuerdo con esta Ley superar la tradicional concepción de la propiedad intelectual, que en las universidades consistía en compartir la propiedad de las mismas en forma común o colegiada y abierta. (Nota 31) Por el contrario, a partir de estas Leyes y Decretos dichos conocimientos innovadores deben devenir propiedad individual, susceptibles de ser registrados, patentados y comercializados, es decir capaces de ser comprados y vendidos y por ende concesionados al mejor postor privado. Y la sede de toda educación superior, debía dejar de ser una "torre de marfil", de reflexión independiente, y debía constituirse en una suerte de corporación capitalista moderna. (Nota 32)

La noción de descentralización educativa presupuso también todo un simulacro, y una nueva codificación del aprendizaje, la educación y la pedagogía. La educación debía superar la concepción de una macro-empresa cultural colectiva a escala nacional, y por el contrario debía devenir en múltiples micro-empresas a escala provincial, e incluso comunal. El mecanismo descentralizador --impulsado por elementos intelectuales reclutados mayoritariamente en FLACSO-- comenzó por transferir los servicios educativos que dependían del Ministerio de Cultura y Educación y del Consejo Nacional de Educación Técnica, sin la consiguiente transferencia de partida monetaria alguna. (Nota 33) Luego se dictó la Ley Federal de Educación (n.24.195), sancionada el 14 de abril de 1993, mediante la cual se incrementa el poder de los ministros provinciales en el CFCyE, al extremo de convertirse éste en un órgano confederal mas que federal, viejo proyecto que habían acariciado antes el Ministro José M. Astigueta, durante la anterior dictadura de Onganía; y el Ministro Llerena Amadeo durante la posterior dictadura de Videla. (Nota 34)

En cuanto al sistema de agencias de control simbólico configurador, con la deflación generalizada y la paridad y anclaje cambiarios producidos por el Régimen de Convertibilidad (1990), los investigadores que antes se refugiaban en centros de investigación privados (dotados con financiación externa), perdieron el auspicio de dichos fondos y por ello reforzaron sus afanes de poder al seno de las instituciones educativas oficiales. En el aparato del estado, las nuevas autoridades políticas del gobierno Menemista (Cavallo) designaron al frente de la Secretaría de Ciencia y Técnica (SECYT) primero al Dr. Raúl Matera y luego al Lic. Domingo Liotta, y al frente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) a Bernabé Quartino y después al Dr Florencio Aceñolaza. Luego ridiculizaron públicamente a la planta de Investigadores del CONICET con expresiones agraviantes, "...mandándolos a lavar los platos", y finalmente territorializaron nuevas instituciones y organismos y codificaron nuevas leyes destinadas a controlar y disciplinar a dichos investigadores bajo improntas políticas conservadoras. En cuanto a instituciones de investigación, luego de cancelar los proyectos nucleares del INVAP (controlado por la CNEA), y de disolver en 1991 la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), dependiente de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), la cual venía desarrollando el mísil Cóndor II (en colaboración o transferencia tecnológica con Egipto e Irak), se creó en dicho año la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), y en 1994 se subordinó al Régimen de Control de Tecnología Misilística (MTCR). (Nota 35) En materia puramente educativa y universitaria, se creó la Junta de Planeamiento Universitario (JPU) en 1990, y tres años después, en 1993, se promulgó la Ley Federal de Educación (1993), seguida por la creación de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), luego denominada Secretaría de Educación Superior (SES). (Nota 36) Para este último cargo fue electo el Lic. Juan Carlos del Bello, compelido a cumplir --como luego veremos-- con los dictados del Banco Mundial y subsidiariamente con los caprichos presidenciales. Desde esta Secretaría se bosquejó en primera instancia, a fines de 1993, un Plan de Incentivos Docentes, mediante el Decreto 2427/93, consistente en promover la figura del docente-investigador, remunerado con un plus salarial pagadero en tres (3) cuotas anuales fijadas de acuerdo a una categorización en cuatro (4) niveles, y luego un Programa de Reforma de la Educación Superior (PRES), ambos acordados con el Banco Mundial (BM), institución que desde el Consenso de Washington está usurpando funciones propias de la UNESCO. (Nota 37)

El acuerdo con dicho Banco consistió en multiplicar el número de agencias de control simbólico, auspiciando nuevas desterritorializaciones en el seno del sistema científico-docente, que venían a multiplicar la complejidad institucional de las primeras disociaciones que habían ensayado Houssay y Dell´Oro Maini, durante el gobierno de la Revolución Libertadora (1955-58), concibiendo en la educación superior nuevas instituciones, tales como nuevos mecanismos evaluativos y acreditativos, y en el sistema científico, nuevas instituciones e instancias evaluadoras y configuradoras, tanto de subsidios a la investigación, de convenios de transferencia tecnológica, de unidades de vinculación tecnológica (UVT), como de planificación científica. (Nota 38) En el marco del mencionado Programa de Reforma de la Educación Superior (PRES), el Banco Mundial fomentó una media docena de organismos, tales como el Fondo de Mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior (FOMEC), la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), la Unidad de Implementación del Programa (PIU), la Comisión para la Acreditación de Postgrados (CAP), el Sistema de Información Universitaria (SIU), y el Comité Internacional de Seguimiento (CIS). (Nota 39) Mientras el CIS fue presidido en sus comienzos por el Dr. Patricio Garrahan, en la CAP las funciones de vocal ejecutivo fueron asignadas al Lic. Carlos Alberto Marquis. A propósito de estas innovaciones, Vessuri (1997) nos recuerda que cada institución académica debiera estar excusada de evaluar la calidad de su propia investigación pues esta función debería pertenecer a canales institucionalizados de la comunidad científica nacional e internacional. (Nota 40)

Con respecto al FOMEC, si bien cada universidad solicitaba el subsidio voluntariamente, aquél venía a invadir la esfera propia del poder legislador del Parlamento, responsable de asignar las partidas presupuestarias correspondientes, so pretexto de que sus fondos provenían de un préstamo externo. El FOMEC venía también a reeditar las funciones de la CAFADE (organismo fundado en tiempos de Frondizi y la Revolución Cubana para administrar los recursos del Fondo de Apoyo al Desarrollo Económico provistos por la Administración de Cooperación Internacional de USA o Alianza para el Progreso), y a superponerse y competir con las indelegables funciones promotoras del CONICET y el FONTAR (SECYT). (Nota 41) Poseía un Consejo Directivo presidido por el Secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, y contaba con diversos Comités de Pares por disciplinas, que aprovecharon la ocasión cual si fuera un botín de guerra. (Nota 42) .Y estaba destinado a promover casi medio millar de proyectos repartidos entre casi medio centenar de universidades, a un costo de 273 millones de dólares, de los cuales 164 millones de dólares fueron provistos por el Banco Mundial, y el restante por el Tesoro Nacional, a título de contraparte o contraprestación. Pese a ser el FOMEC un órgano efímero, para Castro (2002) significó "...no sólo una innovación en los modos de asignación del financiamiento público sino una diversificación de los actores receptores y ejecutores de este financiamiento". (Nota 43) Sin embargo, esa supuesta diversificación no habría garantizado la mejora de la calidad educativa, y por el contrario significó --según Vommaro (2000)-- la flexibilización de estructuras curriculares, el acortamiento de carreras, y la creación de ciclos destinados a trasladar los contenidos que estaban en el grado hacia el nivel de posgrados, los cuales a su vez estaban convenientemente arancelados. (Nota 44) También el Banco Mundial acordó fortalecer las competencias de los ministerios de educación provinciales, para mejorar la calidad y la eficiencia de la educación secundaria y ampliar sus instalaciones para atender mejor las necesidades de los estudiantes secundarios, a un costo total de $110,4 millones. (Nota 45)

Al compás de la capitulación política que significó el Pacto de Olivos (1994), con las victoriosas políticas de filantropía inversora y estratificación geopolítica y sociotecnológica del conocimiento y la investigación científicas impulsadas por el Banco Mundial (BM), y el seguidismo de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), dos años después de haberse codificado el sistema de los Incentivos Docentes (ID), se acentuó una ofensiva político-académica de tintes neo-liberales en los medios universitarios y científicos. Con la promulgación de la Ley de Educación Superior (no.24.521, de 1995), se prescribieron cláusulas reterritorializadoras referidas a nuevas instituciones, tales como la de crear la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) --a imágen y semejanza de la Coordenacao de Aperfeicoamento de Pessoal de Nivel Superior (CAPES) de Brasil, y del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) de España-- la de reconocer al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) como órgano de consulta obligada en la toma de decisiones del sistema universitario, y la de crear organismos geográficamente estratificados, tales como los Consejos de Planificación Regionales de la Educación Superior (CPRES) (art. 10). (Nota 46)a> En el nivel terciario, y propiciado por los lineamientos de la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior, se creó el Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA) sobre la base de las escuelas e institutos que impartían enseñanza artística, tales como la Escuela Nacional de Bellas Artes, el Conservatorio Nacional y el Profesorado de Danzas.

Asimismo, la Ley de Educación Superior codificó cláusulas transitorias que establecían la obligatoriedad de integrar los órganos colegiados de gobierno universitario adecuando las plantas docentes con profesores que debían ser concursados en un porcentaje no inferior al 70% de los respectivos claustros. (Nota 47) Merced a un fallo de un juez de primera instancia la UBA logró una suerte de excepción en el cumplimiento de la Ley de Educación, que ordenaba el concurso de los profesores interinos y la consecuente ampliación del padrón electoral docente. Una vez que las cláusulas transitorias de dicha Ley cumplieron el plazo de los seis (6) meses sin que se cumpliera con lo estipulado, el gobierno Menemista reeditó --mediante diversas leyes y decretos de necesidad y urgencia y eventualmente a través de la CONEAU-- las experiencias reterritorializadoras de la Revolución Libertadora (1955-58), del Onganiato (1966-70) y del Lanussismo (Plan Taquini). Esta reedición estimuló en los conurbanos y las provincias la fundación de media docena de nuevas universidades públicas, y la nacionalización de otras tantas, que hasta ese momento eran universidades provinciales, que denominaremos Nuevas Universidades del Conurbano (NUC), con la particularidad de contar entre sus prioridades la prestación de servicios a la comunidad, y presentarse como supuestamente "innovadoras" frente a las otras universidades más antiguas, con el marcado propósito político de desplazar la hegemonía del Shuberofismo (tendencia político-universitaria liderada por el Lic. Oscar Shuberof, dirigente del Radicalismo) del seno del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). (Nota 48) Cabe aclarar que en la aprobación legislativa de las mismas no hubo oposición alguna. (Nota 49) La CONEAU tiene --con su crucial rol certificador-- la función de evaluar y acreditar numerosas universidades, públicas y privadas, confesionales y laicas, asi como carreras y programas de maestría y doctorado, mediante muy cuestionables criterios de selección de expertos y pares evaluadores así como de criterios de evaluación, confidencialidad y acreditación. (Nota 50)

Debido al nuevo descrédito de la universidad pública y a la expansión de procesos de suburbanización, la territorialización de nuevas agencias difusoras de control simbólico (universidades) se extendió al ámbito privado, en donde las universidades privadas no confesionales (se autorizaron 17 nuevas universidades privadas), en su lucha por la hegemonía académica, prevalecieron sobre las confesionales por estar mas y mejor vinculadas con el medio académico internacional, y por ende en mejores condiciones de servir al nuevo y lucrativo negocio consistente en la diáspora o drenaje de cerebros, amén del drenaje mental diagnosticado por Fals Borda. (Nota 51) Como es sabido, en la era del conocimiento la competencia por los recursos humanos de alta calificación se extendió a escala global. La infraestructura educativa de los países centrales se ha desarrollado a tal extremo que la oferta de espacios de aprendizaje se ha expandido al compás de una creciente demanda. (Nota 52) El afamado Instituto Torcuato Di Tella (ITDT), sin consultar a su entonces Director Dr. Roberto Cortés Conde engendró en 1991 la Universidad que lleva el mismo nombre que el Instituto, y se lanzó a la captura de una relevante porción de dicho mercado. (Nota 53) Esta epidemia privatizadora alcanzó a las mismas instituciones de las confesiones religiosas no cristianas (Universidad Maimónides-UM) y a las cristianas no católicas (Universidad Adventista del Plata-UAP). El propio Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos, conocido bajo las siglas ISEDET, ubicado en el barrio capitalino de Flores, se desprendió de parte de su tradicional inmueble, dando lugar a la denominada Universidad de Flores (UF). Entre las universidades privadas confesionales no cristianas había sido autorizada la Universidad Hebrea Argentina BAR ILAN (UHABI), sita en el barrio del Once, que con el impacto de la crisis del Tequila y la quiebra del Banco Patricios se vio obligada a cerrar sus puertas. (Nota 54) Según unos, dicha Universidad era propiedad de Rubén Beraja, y según otros a partir de 1999 lo fue de Sergio Spolski (socio de Luis Cetrá y del periodista Daniel Hadad en el matutino BAE). (Nota 55) La expansión de nuevas universidades privadas confesionales, de signo ultramontano, que no se practicaba desde 1974, tuvo lugar pese a la consolidación de las tendencias de reforma o aggiornamento religioso. Si bien las políticas desecularizadoras tomaron un nuevo y más radical impulso, éstas no se debieron como en la Europa Oriental y el Lejano Oriente, a una resistencia activa contra regímenes ateos, si no que fue el resultado de progresivas tomas de conciencia religiosa. (Nota 56) Y en cuanto a las instituciones científicas privadas no universitarias, también se registró un intenso proceso de fragmentación. (Nota 57)

En cuanto a la Ley de Fomento y Transferencia Tecnológica, la inescrupulosidad de quienes reglamentaron dicha Ley, mediante el Decreto no.508 del 26 de marzo de 1992, llegó a estimular la corrupción y las prácticas perversas otorgando incentivos promocionales a personas jurídicas procesadas y condenadas por delitos dolosos así como a personas físicas exoneradas de la Administración Pública. Estas circunstancias-- que si bien son reconocidas en los considerandos del nuevo Decreto de 1995-- no son en ella debidamente detalladas y documentadas, ni siquiera en apéndices. Por ello, cuando en 1995 se concretan las perspectivas de lograr un préstamo del BID y del Banco Mundial para las universidades, el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) se vió precisado a elaborar en un nuevo Decreto, el no. 1331/95, modificatorio de dicha Ley 23.877, y a colocar en las áreas respectivas al nuevo personal gerenciador capaz de llevarlas a cabo inescrupulosamente. En este aparente nuevo Decreto higienizador, los lobbystas aprovecharon para codificar su verdadero caballo de Troya, consistente en una institución plagiada de la legislación Norteamericana (Bayh-Dole Act de 1980), que establece en su art.1o, inc.a, que "...podrán ser beneficiarios de los incentivos promocionales las mismas Universidades Nacionales". A su vez, este furtivo y subrepticio inciso se amparaba taimadamente en el articulado de una Ley aprobada meses antes, el art.59, inc. e) de la Ley 24.521 de Educación Superior, que incentivaba a las mismas Universidades Nacionales para que constituyan "...personas jurídicas de derecho público o privado", o participen en dichas personas jurídicas "...no requiriéndose adoptar una forma jurídica diferente para acceder a los beneficios de la ley 23.877".

Otro año más tarde, en 1996, y en el marco de la Reforma del Estado-II, secuela de la última reforma constitucional (1994), se creó por Decreto No. 1273/96, en el ámbito de la Jefatura de Gabinete, el Gabinete Científico-Tecnológico (GACTEC), integrado por la mayoría de los ministros. Como parte de esta Reforma se reestructuró el Ministerio de Cultura y Educación, por el cual la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación (SECYT) se transformó en el organismo codificador de la política científica y tecnológica, incluída la función de elaborar el Plan Nacional Plurianual de Ciencia y Tecnología (PNPCT). (Nota 58) En este nuevo esquema se designó en la SECYT al Lic. Juan Carlos del Bello, y al frente del CONICET al Dr. Enrico Stefani, profesor en la Universidad de California. Este último duró en su gestión apenas nueve (9) meses (Mayo de 1997--Marzo de 1998), revelando en su pública renuncia los mecanismos mediante los cuales el poder político, representado por el Secretario del Bello, faltaba a los principios de la confidencialidad y la división de funciones, avasallando reiteradamente a la Junta de Calificaciones, órgano máximo del CONICET, y responsable de elevar al Directorio los dictámenes de las Comisiones Asesoras de Becas e Ingreso a Carrera. (Nota 59) Del Bello pensó que eligiendo a un científico prestigioso en los ámbitos internacionales, y que hacía décadas que no residía en el país podría controlar mejor un organismo cuyas autoridades lo observaban con profunda desconfianza y aprehensión. (Nota 60) Sin embargo, la elección le jugó una mala pasada, pues el Dr. Stefani no se prestó a la maniobra y buscó desplegar una estrategia propia, y al decir de Deleuze, una línea de fuga o fuerza independiente de los dictados de la SECYT. (Nota 61) Cabe agregar, que en su solitaria y angustiosa pero digna despedida del CONICET, el Dr. Stefani se vió privado, mediante mecanismos típicamente fascistas, de poder convocar a una conferencia de prensa. (Nota 62)

Posteriormente, del Bello hizo designar al frente del CONICET al Ing. Armando Bertranou, quien pretendió infructuosamente desterritorializar sus Centros Regionales. (Nota 63) La oposición a la descentralización de la investigación científica corrobora lo afirmado por Vessuri (1997) acerca de que una estrategia es decentralizar la docencia superior pero muy otra la de descentralizar la investigación. Para Vessuri (1997), el problema de la penuria científica "...no se resuelve multiplicando instituciones que ´imiten` la investigación, haciendo trabajo de calidad inferior o redundante y dispersando los escasos recursos públicos". (Nota 64) Esto no quiere decir que en la era digital en que se eliminó la "distancia" Vessuri se oponga a la descentralización geográfica de la investigación pero sí que se opone a la diversificación de recursos valiosos que es preciso concentrar para invertir en aquellos costosos insumos informáticos que necesariamente se deben importar para usufructo de todos los científicos.

También del Bello hizo un culto del "protagonismo privado" y del paradójico apotegma del "divide y reinarás", pues atomizando el tejido territorial del aparato científico-estatal pudo controlar mejor el mismo. Esta atomización consistió en multiplicar y superponer --por Decreto 1660/96-- agencias y organismos paralelos al CONICET, tal como la denominada Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCYT), destinado a aplicar el régimen de la Ley No. 23.877, de Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica (1990). (Nota 65) La ANPCYT, a cargo de un Directorio de nueve (9) miembros, entró a controlar la asignación de los fondos para convenios de vinculación tecnológica, mediante el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), antes dependiente del Ministerio de Economía, así como la distribución de subsidios para investigación (dirigido sólo a grupos de investigadores y mediante un complejo soft) a través del Fondo para la Investigación Científico y Tecnológica (FONCYT). Este contralor en la asignación de fondos fué atribuído al argumento de que el CONICET no podía ser juez y parte interesada, otorgando subsidios a sus propios integrantes, confirmándose así implícitamente las denuncias de Stefani. En la práctica, a diferencia del CONICET, este nuevo organismo carecía de control democrático alguno y venía a competir con el CONICET en su rol evaluador y a despojarlo de los recursos del Fondo de Mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior (FOMEC). Al igual que en la CONEAU y en la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires (UBACYT), la ANPCYT y el FONTAR confeccionaron un Registro de Expertos del cual se desinsaculan los evaluadores confidenciales de cada proyecto.

Pese a estos novedosos mecanismos evaluadores, el sistema de desterritorialización descentralizadora universitaria y científica se degradó al extremo de convertirse en un simulacro o más bien una parodia, pues fomentó los intereses particularistas y generó una descapitalización social y cultural, con mayores niveles de corrupción y desigualdad entre los investigadores, profesores y alumnos y también entre las jurisdicciones provinciales y municipales, ya bastante golpeadas por los procesos de desindustrialización y de globalización. En sólo la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) se formularon casi un centenar de denuncias de corrupción, como venta de materias, adulteración de títulos y hasta la sustitución de personas en exámenes escritos. (Nota 66) Y en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en 1998, el escándalo de los exámenes fraudulentos de los hijos del Jefe de Gobierno y futuro Presidente Fernando de la Rúa provocaron sumarios administrativos que merced a negociaciones extrajudiciales no alcanzaron la instancia procesal. (Nota 67) Este proceso degradador y descapitalizador se extendió a la SECYT y al Directorio del CONICET, donde en 1997 se reabrió la autorización para la prestación de múltiples asesorías y/o consultorías, así como para transferir tecnología y prestar servicios a terceros.

Finalmente, todas estas diversas y diferenciadas actividades de certificación, evaluación y promoción, entraron sospechosa y crecientemente a vincularse entre sí, culminando dos años más tarde, en 1998, con la formulación desde la propia SECYT del denominado Plan Nacional Plurianual de Ciencia y Técnica 1998-2000 (PNPCT), destinado a legitimar los procesos de descentralización universitaria y científica, o, lo que es lo mismo, a legitimar a numerosos institutos universitarios, nacidos muchos de ellos de la presión de intereses meramente localistas y/o partidarios. (Nota 68) Para la formulación de estos planes, la SECYT creó el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECYT), órgano destinado a definir, articular e instrumentar políticas conjuntas con los gobiernos provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires. Este organismo está orientado esencialmente a proponer a la SECYT las áreas temáticas prioritarias a ser consideradas por el Plan Plurianual.

II 2. Continuismo, fracaso, colapso y transición (1999-2003)

En medio de un auge desestabilizador e insurreccional, y no conformes con la desterritorialización descentralizadora o desnacionalizadora de las agencias de control simbólico, derivadas a instancias jurisdiccionales subalternas como las provincias y las comunas, los intereses neo-liberales y neo-conservadores impusieron en el continente Sudamericano planes anti-insurreccionales como el denominado Plan Colombia, y en Argentina políticas de continuismo económico y educativo netamente economicistas (blindaje y megacanje) y privatizadoras. Así como a fines del siglo XIX las políticas secularizadoras discutieron la separación de la iglesia y el estado, a comienzos de este milenio la Alianza gobernante imprimió desde el Ministerio de Educación de la Nación --encabezado primero por el Dr. Juan José Llach y luego por el Dr. Hugo Juri-- la neta separación de la educación respecto del aparato del estado, a través de los mecanismos indirectos de concesión de créditos o certificados fiscales (el voucher y las escuelas charter), y el "impuesto a los padres de los alumnos pudientes", fruto de ideas que eran tributarias del pensamiento economicista de Friedrich von Hayek y de las teorías mercado-centristas de Milton Friedman, y que venían aparentemente a resolver las asimetrías y contradicciones gestadas entre una educación pública provista y asignada por el estado y una educación privada orientada por el dictado de la oferta y la demanda del mercado. (Nota 69)

Pero como era políticamente imposible privatizar la educación y la investigación públicas o estatizar la educación y la investigación privadas, estas nuevas políticas neo-institucionalistas y neo-conservadoras vendrían a perseguir un punto de fuga que resolviera esa falsa dicotomía. Falsa dicotomía, por cuanto la verdadera contradicción en esta era global y pos-moderna no reside en la segmentación binaria entre la educación pública y la privada, sino en la más flexible segmentación circular que se dá entre una educación que se brinda en las metrópolis imperiales y aquella otra que se presta en la periferia mundial. Por ello, quienes reniegan de las virtudes del voucher y las escuelas charter sostienen no sin razón que estas instituciones vinieron en realidad a actuar como flujo socavador del arsenal de principios de control simbólico correspondientes al estado liberal, a saber: la separación de la iglesia y el estado, la educación pública, gratuita, universal y obligatoria (Ley 1420) y la Reforma Universitaria, que tienen tanto a la institución universitaria como a la escuela laica como verdaderos motores pilares del cambio y la movilidad sociales. (Nota 70) Más aún, la brecha cultural existente entre la generación críada en una cultura letrada o libresca y aquella otra generación posterior criada en una cultura audiovisual o digital es abismal y pareciera no existir programa alguno que intente eliminar esta brecha. Y la proporción de publicaciones periódicas y no periódicas de orígen local y fruto de la creatividad e investigación locales disminuyó notoriamente con relación a las publicaciones distribuídas por editoriales hispanas traducidas del mundo europeo y anglosajón.

Con el gobierno de la Alianza en el año del milenio (2000), y conjuntamente con los intentos de imponer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y de adaptar el voucher y las escuelas charter en la educación primaria, vino en la educación superior y en el sistema científico el ensayo reformista mas conocido como Plan Caputo o Kaput, apoyado por el Ministerio de Juan José Llach, y su Secretario de Educación Superior Juan Carlos Gottifredi (exmiembro del Directorio del CONICET durante el Proceso). Este ensayo reformista intentó vanamente revertir la disociación de la investigación y la docencia (que había iniciado Houssay con la fundación del CONICET en 1958), mediante un inconsulto e improvisado desplazamiento forzoso de los Investigadores de Carrera hacia las Universidades. Sin embargo, este proyecto fue rechazado de plano por cuanto las Universidades están cuestionadas por sus crecientes deformaciones corporativas y oligárquicas, que restringen o limitan los concursos a un limitado número de docentes confabulados. Incorporar los Investigadores del CONICET a las Universidades en calidad de docentes interinos sin concurso alguno y sujetos a contrataciones anuales renovables equivaldría lisa y llanamente a una muerte anunciada. También fracasó dicho proyecto por obra y gracia de una fractura interna (renuncia de Pablo Jacovkis a la Presidencia del CONICET), una resistencia activa y masiva y una oposición virtual o electrónica. (Nota 71) Por el decreto 20/99 se cambió el nombre de la SECYT por el de SeTCIP (Secretaría para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva), se la puso bajo la autoridad directa del PEN, y se disolvió el GACTEC y sus funciones fueron absorbidas por la SeTCIP, bajo cuya jurisdicción quedó la CNEA, el CONICET, la ANPCYT y el ARN (Autoridad Regulatoria Nuclear).

Cuando los golpes de estado dejaron de operar en la contención de las demandas del movimiento estudiantil entraron a operar mecanismos corruptores contaminando las estructuras universitarias y estudiantiles. En efecto, la degradación, corrupción y descapitalización educativa, la subordinación científica y la brecha generacional experimentada durante el gobierno Menemista se acentuó durante el gobierno de la Alianza, con prácticas fraudulentas masivas tales como la quiebra de la industria editorial local, la expedición de reintegros fiscales con motivo de inversiones ficticias, la adulteración de las becas estudiantiles, la mercantilización de la burocracia estudiantil (e.g.: usufructo de planes sociales, comercialización de bebidas y apuntes, subsidios dados por los Decanatos para repartir las denominadas becas de apuntes), la concesión de cargos educativos vitalicios (profesores plenarios), el cobro de jubilaciones de privilegio por parte de intelectuales progresistas, y la fabricación de juicios usurarios contra fundaciones filantrópicas (e.g.: contra la Fundación Favaloro, que provocó el suicidio de su creador, el Dr. René Favaloro). (Nota 72 En Mendoza, el Ing. Eduardo Fabre, Subsecretario de Promoción Económica y Tecnológica, verificó el cumplimiento de las plantaciones comprometidas según el régimen de promoción para proyectos forestales en beneficio de quien es su socio en una estación de servicio, el Vicegobernador Juan González Gaviola, cuñado del excandidato presidencial José Octavio Bordón. (Nota 73) La condición de profesor plenario, con todas sus concomitancias vitalicias, fue debatido en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA a fines del 2001, dejando un amargo sabor. (Nota 74) Y en cuanto a la adulteración de las becas estudiantiles, como en el gobierno de la provincia de Buenos Aires (Ruckauf) la ayuda económica dada a los estudiantes secundarios hijos de familias de escasos recursos consistió en otorgar cien pesos ($100) mensuales (se acordaron 150 mil becas, ante un total de trescientos mil solicitudes), se sospechó que algunos colegios habrían incentivado la adulteración de los datos por parte de los padres para que sus hijos accedieran a las becas, y de esta manera retener la matrícula paga. El Director General de Cultura y Educación José Octavio Bordón sostuvo que "...se castigará a quienes mintieron en las declaraciones juradas para obtener el beneficio y se lo vamos a sacar. Si una escuela privada hizo forzar una declaración para financiarse sera llevada a la Justicia". (Nota 75) Por el contrario, en este período se emprendió la Universidad de Madres de Plaza de Mayo y el frustrado proyecto de portal electrónico Educ-ar, destinado a agregar valor a la docencia, motorizado por el mecenazgo tradicional o filantropía institucional del empresario Martin Varsavski, y que estaba integrado por un terceto de "hijos", compuesto por el hijo del Presidente, el hijo del Ministro Llach, y el hijo del excandidato presidencial José Octavio Bordón. (Nota 76)

Al año siguiente de 2001, mediante el decreto 250/01 la SeTCIP pasó a depender del Ministerio de Educación, y las Comisiones de Educación y Ciencia y Tecnología del parlamento nacional, y desconfiando de la capacidad legitimadora de la anterior legislación Menemista, bajo el influjo de la entonces Secretaria de Ciencia y Técnica Dra. Adriana Puiggrós y del Presidente del CONICET Lic. Andrés Carrasco, se aprobó la denominada Ley Marco 25.467, o Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, inspirada en un proyecto previo del Senador por Jujuy Dr. Humberto Elías Salum (UCR). (Nota 77) Esta Ley Marco, en sus artículos 3º. y 10º. inc. d) incluye a las Universidades Nacionales en un supuesto Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que también violaría sus autonomías garantizadas por la Constitución Nacional. (Nota 78) Cabe señalar que las gestiones de la Lic. Puiggrós y del Lic. Carrasco no sólo no indagaron en las corrupciones heredadas, sino que incorporaron en calidad de Asesor al propio autor de los desaguisados denunciados, el Lic. Juan Carlos del Bello. Siguiendo la tradición de gobiernos anteriores (Aramburu, Lanusse, Perón, Menem), se ha anunciado recientemente la erección por decreto de nuevas universidades, localizadas en Junín (Pcia. de Buenos Aires), y Chilecito (La Rioja). (Nota 79) Últimamente, las universidades privadas se han coaligado y fundaron un organismo paralelo a la CONEAU, denominado Fundación Argentina para la Evaluación y Acreditación Universitaria (FAPEYAU).

Recientemente, luego del colapso político-económico, el vaciamiento bancario y la insurrección popular operada en Diciembre de 2001 --que puso fin a una larga década de simulación y corrupción gobernada con el piloto automático de una paridad cambiaria ficticia-- y cuando irónicamente el Banco Mundial proyecta cubrir la brecha científica existente entre el centro y la periferia del mundo mediante una red global de educación a distancia (Global DistEdNet), las autoridades del CONICET venían boicoteando sistemáticamente la inserción en portales o redes electrónicas globales que proveen acceso a externalidades y activos de la modernidad-mundo que no están accesibles dentro de las fronteras de nuestro estado-nación, y que pertenecen a grandes conglomerados del gran capital transnacional cada vez mas cartelizados y globalizados. (Nota 80) Más aún, las autoridades del CONICET se venían agraviando por no poder financiar las publicaciones y los viáticos de sus investigadores para poder asistir a congresos científicos internacionales. (Nota 81) Sin embargo, los Investigadores de dicho organismo denunciaron a través de la Lista de Discusión Pol-Cien que el daño más cruel que se les puede infligir en la presente sociedad del conocimiento, no es la falta de publicación de sus obras (que debiera ser exclusiva responsabilidad de editores públicos o privados, nacionales o extranjeros), o la incomunicación física --viajes mediante-- con el resto del mundo, sino esencialmente la incomunicación electrónica a la cual se ven constantemente sometidos, que ensancha permanentemente la brecha científico-tecnológica entre las metrópolis científicas y los centros periféricos. (Nota 82)

Esta incomunicación o censura electrónica, que viene padeciendo el cuerpo de Investigadores de Carrera y los Institutos del CONICET, es una de las causales del creciente distanciamiento con los centros de excelencia mundiales, y uno de los motivos de su actual atraso, mediocridad y ausencia de flexibilidad en su agenda científica. (Nota 83) Dicho Directorio del CONICET habría venido boicoteando sistemática y ostensiblemente la subscripción a los portales o Bases de Datos de publicaciones periódicas, existentes online. (Nota 84) Este boicot ha sido en beneficio de onerosos y superfluos viáticos y gastos de mantenimiento de ciertos Institutos cuyo rendimiento y relevancia académica y científica dista mucho de ser permisible y/o tolerable. (Nota 85) Como respuesta a estas reiteradas denuncias, recientemente la SECYT anunció la creación --con la colaboración de la Coordenacao de Aperfeicoamento de Pessoal de Nivel Superior (CAPES), del Brasil-- de un portal de publicaciones periódicas titulado Biblioteca Electrónica de Ciencia y Tecnología, que ofrecería acceso por Internet a centenares de revistas. (Nota 86)

Todo ello ha llevado a numerosos científicos y educacionistas a replantearse el viejo modelo lineal o triángulo de Sábato, o el patrón de vinculaciones tecnológicas espaciales y espiraladas, que captura relaciones recíprocas múltiples (entre instancias públicas, privadas y académicas, a diferentes etapas de la capitalización del conocimiento) para formar la denominada Triple Hélice, de Leydesdorff y Etzkowitz, rescatando la necesidad de ampliarlos y rediscutirlos, incorporándoles nuevos actores y agencias. (Nota 87) Esta incorporación de nuevos actores, agencias y políticas bien podría inducir o forzar la mutación de identidades y objetivos institucionales, al extremo de reterritorializarse en las denominadas universidades empresariales o corporativas, o practicar el pasaje desde la investigación básica o pura hacia la investigación aplicada, o el llamado capitalismo académico. (Nota 88) Las políticas de filantropía corporativa y las estrategias fiscales que promueven el mecenazgo mediante donaciones y créditos impositivos tendría mucho que ver con la apropiación privada del mundo académico por parte del poder corporativo y financiero, lo cual vendría a agudizar aún mas la estratificación geopolítica y sociotecnológica de la investigación científica. (Nota 89) En el caso argentino, la mutación forzosa de la identidad de la Fundación Campomar fue exigida a cambio de donaciones sustanciales por parte de un ex empresario petrolero ligado al Opus Dei (Pérez Companc). (Nota 90) También las empresas Zeltek S.R.L. (gerenciada por el Lic. M. Daelli), y Labofrant (dirigida por el actual Presidente de CAPROFAC Dr. Juan Torres), habrían logrado colonizar a la Universidad Nacional del Litoral (UNL), usufructuando las instalaciones y recursos humanos de dicha Universidad bajo el paraguas de una legislación inconstitucional. Asimismo, los Institutos de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química o INTEC (dirigido por el Dr. Alberto Enrique Cassano), y el Instituto de Tecnología Biológica (Intebio, dirigido por el Dr. Alberto Marcipar), pertenecientes a dicha Universidad, fabricarían fármacos cuya invención procede de patentes externas. (Nota 91) Últimamente, por Decreto de necesidad y urgencia No. 2508/02, y con manifiesto disgusto de los Colegios Profesionales, se ha dispuesto que en las contrataciones de asesorías o consultorías, la Administración Pública Nacional otorgue trato preferencial a las Universidades Nacionales. (Nota 92)

De forma parecida cabría opinar acerca de la misma UBA, donde en el ocaso del Shuberofismo se alcanzó el colmo de la corrupción cuando se ofendió a la miseria y se alimentó la crónica policial al usurpar desde los estratos del poder académico los recursos que el estado nacional adjudica a la población desocupada y marginada. (Nota 93) En cuanto a las universidades privadas, en la práctica no existe marco regulatorio alguno, pues la CONEAU se ha convertido en pasto de lobbies y camarillas. Recientemente, en la inauguración de la Universidad FASTA (Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino), en Bariloche, acreditada por la CONEAU, su Rector Fr. Aníbal Fosbery homenajeó al exjerarca y criminal de guerra nazi Erich Priebke. (Nota 94) También se podría opinar acerca de los planes liquidacionistas del Movimiento RECREAR del excandidato presidencial Ricardo López Murphy (calcados del Plan Caputo) o acerca de la actual gestión universitaria de Guillermo Jaim Etcheverry en la UBA, que se ha reducido a un gatopardo continuismo posmoderno, pues salvo la reciente decisión de combatir las incompatibilidades de quienes ejercen cargos ejecutivos simultáneamente con cargos deliberativos, no ha encarado una verdadera democratización de la educación superior (extensión de los concursos a los profesores interinos o de lo contrario otorgarle poder de voto en los Consejos Directivos), ni ha modificado el Estatuto Universitario imponiendo la elección directa del Rector, Decanos y Consejeros Superiores; ni ha racionalizado el gasto presupuestario (que registra increíbles partidas para órganos meramente normativos o consultivos como el Consejo Superior), limitándose a perpetuar las estructuras corporativas y facciosas que su predecesor había cristalizado. (Nota 95)

Recientemente, debido a esta falta de respuesta de las nuevas autoridades universitarias, y en medio de un estado de excepción a escala global y de una dictadura terrorista imperial expresada en el Proyecto por un Nuevo Siglo Norteamericano (PNAC), producto de un golpe de estado a los organismos internacionales (ONU), la emergencia de nuevos sectores sociales marginados, caracterizados como piqueteros y cartoneros, nuevos flujos estudiantiles provenientes de la Facultad de Ciencias Sociales tomaron el edificio del Rectorado, reclamando reivindicaciones mínimas (un inmueble único para su Facultad, el respeto al nuevo régimen representativo adoptado y el sobreseimiento de los estudiantes procesados). El nuevo régimen representativo igualitario de "un ciudadano un voto" que los estudiantes exigían estaría alimentado por el rotundo fracaso del régimen de concursos y de la representación tripartita desigual en los Consejos Directivos, así como dirigido a la búsqueda de una justicia popular educativa, de alternativas al neo-liberalismo, y de nuevas síntesis teóricas, producto de viejas y nuevas teorías tales como la teoría de la personalidad y el aprendizaje de Vygotsky, la teoría de la concientización de Freire, el constructivismo pedagógico de Bernstein y Apple, la antropología corporativa de Suchman, la multiplicidad funcional del intelecto y la educación personalizada o centrada en el individuo de Gruber, Gardner y Csikszentmihalyi, las tesis sobre las líneas de fuga y la segmentaridad de los flujos moleculares de Deleuze, la justicia popular revolucionaria de Fitzpatrick, y la transmodernidad en los Estudios Culturales de Dussel y Mignolo. (Nota 96)

III. Fraccionamiento y centralización del poder académico y científico (1990-2003)

A continuación de este racconto histórico de las persistencias, sumisiones y rupturas del sistema cultural y científico-educativo argentino hemos de detallar el desempeño de las funciones de control simbólico y jurídico (curricula, pedagogía y evaluación), que se dieron en el transcurso de las políticas académicas y científicas a partir de los inicios de la década del 90. En efecto, so pretexto de una necesaria modernización del aparato del estado, desde los propios aparatos burocráticos, públicos y privados, se fue imponiendo una división del trabajo en la producción de valores simbólicos y jurídicos (académicos y científicos), que habiendo disociado la investigación y la docencia en tiempos de Houssay (1956-69), venía ahora a disociar primero la docencia de la acreditación de la docencia (CONEAU), y más luego las funciones administrativas o ejecutivas (Presidencia y dirección de los Institutos del CONICET) de las funciones evaluadoras o promotoras de la investigación (subsidios en la ANPCYT).

En el accionar de las instituciones educativas y científicas son claves los aparatos simbólicos y jurídicos, que dramatizan el mapa emocional, mitológico, idolátrico, legal y reglamentario de dichas instituciones. En la tarea de legitimar los saberes y poderes de las instituciones científicas y educativas es fundamental tener en cuenta que si bien existen pluralidad de formas regulatorias correspondientes a las diversas instituciones que entre ellas interactúan todo el sistema científico-educativo es regido por el sistema jurídico de un estado moderno centralizado. Y en la tarea de optimizar o maximizar el capital simbólico de una institución el nombre o razón social es de una naturaleza estratégica a los efectos de potenciar su poder diferencial, fundado ya no en la calidad tangible del producto sino en su calidad intangible o marca registrada y en su correspondiente asociación con un nombre, ídolo o logo-imagen. (Nota 97) En el caso de la Fundación Campomar, la mutación forzosa de identidad fue orquestada a partir de un operativo de ingeniería financiera consistente en optimizar o maximizar el capital simbólico de la Fundación a los solos efectos de incrementar su potencial publicitario y crediticio. (Nota 98) Y en el caso de la Universidad de Lanús, en su afán por afirmar su identidad política, sus pabellones llevan los sugestivos nombres de marca ideológica, tales como Scalabrini Ortiz, Manzi, Jauretche y Puiggrós.

Amén de los símbolos, como las marcas o patentes, se dan también ritos o rituales e ídolos que afirman la identidad corporativa. En el caso de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), se practica una suerte de disciplinamiento o tutela patriarcal con rituales de vasallaje, al conminar periódicamente a su personal docente a escuchar sumisamente las pastorales de su Rector, asi como a participar coactivamente de la denominada "Fiesta de la Familia" cada 21 de Noviembre en su Rancho Taxco, bajo apercibimiento que al ausente se le descontará el día. (Nota 99) Y en el caso de la Universidad de Belgrano (UB), la ceremonia de graduación se cumple en medio de complejos rituales, donde sus máximas autoridades imitan la indumentaria de rigor de los países centrales, capa y birrete incluídos.

A diferencia de los reparticiones oficiales cuyo único organismo evaluador se reduce al Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), adscripto al Sistema Nacional de Profesión Administrativa (SINAPA), todas las instituciones de control simbólico, tanto el CONICET, como la CONEAU, el ANPCYT, el FOMEC y las Universidades Nacionales soninstituciones de naturaleza fundamentalmente triádica, con simultáneas funciones ejecutivas o administrativas (pedagógicas), normativas (curriculares) y evaluadoras, las cuales deben ser diferenciadas y profundamente respetadas en su individualidad e independencia. Así como las funciones específicamente evaluadoras deben ser honradas en su confidencialidad y libertad académica, las funciones normativas o curriculares deben ser respetadas en su independencia y libre deliberación. Las funciones evaluadoras se fueron separando o disociando en una bifurcación de funciones certificadoras y calificadoras. A su vez, las funciones calificadoras se fueron fraccionando en una tripartición de tareas que consistieron en la concesión de subsidios de investigación, convenios de transferencia tecnológica y contratos de asesoría y consultoría. Y la función normativa por excelencia se redujo a la función planificadora del aprendizaje, la docencia y la investigación.

No obstante esta compleja división de funciones y tareas burocráticas, que seguía el paradójico dictum del "divide y reinarás", los lobbies entrelazaron una facciosa red y un promíscuo contubernio entre estos diferentes fragmentos del poder simbólico, jurídico y político; así como entre las distintas instancias evaluadoras de los organismos científico-educativos: los Comités de Pares de la ANPCYT y de la CONEAU, la Junta de Calificaciones y las Comisiones Asesoras de Becas e Ingreso a Carrera del CONICET, las Coordinaciones de Áreas y comités de pares del FOMEC, la Comisión para la Acreditación de Postgrados (CAP), las Comisiones Interdisciplinarias de Contratos de Asesoría y Consultoría del CONICET, la Comisión de Evaluación de Unidades Ejecutoras del CONICET, las Comisiones Asesoras de las Secretarías de Ciencia y Técnica de las Universidades Nacionales, y los Consejos de Planificación Regionales de la Educación Superior (CPRES). (Nota 100)

III a. Redes certificadoras o de evaluación y acreditación educativa (CONEAU)

Las funciones de control simbólico y jurídico, de naturaleza acreditadora o certificadora, con contenidos evaluatorios, antiguamente libradas a las esporádicas facultades ejecutivas de los poderes administradores provinciales y nacionales se concentraron primero, en 1990, en la Junta de Planeamiento Universitario (JPU) y luego, tres años después, en 1993, en la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU). A partir del Pacto de Olivos (1994) y de la Ley de Educación Superior (1995), toda la responsabilidad de la ofensiva contra una endeble y debilitada concepción republicana o trifuncional de la universidad, como columna vertebral de un estado-nación promotor del cambio social, que era la Universidad Reformista, lamentable y falsamente representadas por el Shuberofismo en Buenos Aires y el Delichismo en Córdoba, se centró en las labores de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Educativa (CONEAU). (Nota 101)

Este organismo, cuya existencia fue sugerida por el Banco Mundial, creado por la Ley de Educación Superior No. 24.521, y promulgado en 1995, recayó sin embargo en poder de una red clientelar y prebendaria entrañablemente ligada al Senado, en especial al Senador Eduardo Menem, y encabezada por el Licenciado Ernesto Fernando Villanueva. Esta poderosa red comenzó a vincularse con los representantes del Pacto de Olivos, como el Dr. Adolfo Stubrin (marido de la Diputada Presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología Lic. Lilia Puig de Stubrin), y la decena de miembros de su órgano colegiado (designados por el PEN a propuesta de diversos organismos públicos), para terminar incluyendo en sus filas en el interregno Duhaldista al mismísimo exSecretario de la SECYT Lic. Juan Carlos Del Bello y a Jorge Federico Mikkelsen Loth Aragonés, sobrino carnal de Nina Aragonés de Juárez, la mujer del exGobernador de Santiago del Estero y actual Gobernadora.

Estos funcionarios se habrían complicado con la omisión de la debida división de funciones y poderes en los ámbitos del sistema de control simbólico y jurídico así como con una tergiversación de las funciones evaluadoras, al no haber intentado combatir la desviación en que se encuentran nuevas instituciones universitarias, que pueden ser calificadas entre dogmáticas y mostrencas o instituciones-chatarra. (Nota 102) Gran parte de estas nuevas universidades, al igual que las inauguradas bajo la Revolución Libertadora, el Onganiato, el Lanussismo (Plan Taquini) y el Isabelismo, así como los nuevos Consejos científicos provinciales, (Nota 103) serían "chatarra" por exhibir en su oferta docente una correspondencia directa con las necesidades económicas del mercado, expresada en una curricula ligada con carreras cortas de supuesta rápida inserción en el mercado ocupacional y en los espacios estatales, tales como hotelería, jardinería, diplomacia, turismo, yoga, enfermería, periodismo e indumentaria, pero que esconden una tecnologización de los oficios o Macdonalización de los estudios, fiel reflejo de los mecanismos degradadores de la ciencia instalados en nuestras universidades. (Nota 104) También serían "mostrencas" por responder a limitados intereses locales o comarcales (regionales, provinciales y municipales), por hacer eje exclusivo en el aprendizaje y la docencia con total despreocupación por la investigación científica, por estar sus planteles docentes viciados con títulos de nivel terciario, por carecer de capital cultural y de toda vinculación raigal con las antiguas instituciones nacionales, y por no ser reconocidos como centros de excelencia y de respeto a la división o partición de funciones y poderes, múltiple razón por la cual sus egresados quedarían eventualmente enajenados de los mercados de recursos humanos calificados, antesala de crisis, tribalizaciones y fragmentaciones intestinas. (Nota 105)

Los integrantes de las comisiones asesoras y de los comités de pares de la CONEAU, de acuerdo con las normativas incluídas en su página web, son designados por su Directorio y son escogidos por especialidad y región entre los candidatos de su Banco o Registro de Expertos, confeccionado a partir de consultas con universidades, asociaciones científicas, colegios profesionales y otros organismos técnicos pertinentes. Sus opiniones y recomendaciones son debidamente fundamentadas, mediante el apoyo de un equipo permanente y utilizando criterios y procedimientos aprobados por la misma CONEAU, las cuales constituyen la base de sus resoluciones administrativas. Sin embargo, de la lectura de las normativas y procedimientos normativos en vigor, y de su implementación, queda claro que en esta materia hay "hijos y entenados" o una suerte de discriminación institucionalizada. Tampoco queda claro como se resuelve la grave tensión entre la necesidad de la sociedad de contar con evidencias relevantes y transparentes y la necesidad de proteger la confidencialidad de la información evaluatoria, tal como la que se refiere a la selección de las universidades y asociaciones científicas y profesionales a las que se consulta para confeccionar el Registro de Expertos, así como cuales son las autoridades que eligen --de entre el menú ofrecido por dicho Registro-- al experto que habrá de efectuar la evaluación correspondiente a cada caso en particular. (Nota 106)

Es decir, el Directorio de la CONEAU no habría hecho respetar la plataforma central de la Ley 24.521, en lo que hace a las libertades académicas y la igualdad ante la ley, y habría traicionado el verdadero sentir de la descentralización universitaria al no respetar la independencia de sus órganos evaluadores, la planificación y puesta en práctica de políticas y estrategias tendientes a transparentar el nivel de los criterios de selección de los expertos y pares elegidos para evaluar las instituciones solicitantes, asi como los criterios de evaluación mediante los cuales se mide y califica las investigaciones, el aprendizaje y la docencia, entre ellos la transparencia informativa, la representatividad político-académica del alumnado, la comunicación electrónica y la calidad intelectual y moral de las normativas y los recursos técnicos y humanos. Finalmente, cabe preguntarse entonces ¿que garantiza que los miembros del Directorio de la CONEAU no interfieran en los dictámenes de los pares evaluadores de dicho organismo? ¿qué es lo que los diferenciaría políticamente a los expertos y pares evaluadores de la CONEAU con los elegidos por la ANPCYT, el UBACYT, o la Junta de Calificaciones y las Comisiones Asesoras de Becas e Ingreso a Carrera y las Comisiones Evaluadoras de Unidades Ejecutoras del CONICET?

III a 1. Redes de certificación de universidades públicas.

En cuanto a la creciente descentralización de las funciones de control simbólico (aprendizaje y docencia universitarias), operadas en ambas presidencias de Menem, gran parte de su expansión se debe atribuir esencialmente a los intereses locales por tratar de contener el creciente desempleo en las franjas juveniles, operando así como una verdadero punto de fuga o válvula de escape que retarde el ingreso de los mismos al mercado de trabajo, así como también a las mayores ansias de movilidad social de los jóvenes del conurbano respecto de los de la Capital. (Nota 107) También se debe atribuir esta expansión al interés corporativo y partidario por emular al Shuberofismo, al Delichismo y a los Freddy Boys (por el exMinistro Federico Storani), quienes por sus redes de clientelismo y reciprocidad prebendarias y la concepción de coto de caza practicada en diversas universidades públicas bajo su control (UBA, UNLP, UNC, UNLu y UNMdP), provocaron la consiguiente envidia y admiración en las conducciones provinciales justicialistas, acostumbradas a una concepción de botín de guerra.

Ello no quiere decir que en estas nuevas universidades nacionales provincializadas el proceder fuera a ser distinto, sino que vino a ser una reproducción ampliada de su espejo, donde estas universidades "mostrencas" pasaron a ser simples rehenes de las burocracias partidarias provinciales. Es preciso advertir que la correlación que aquí se dá de numerosos detentadores de cargos políticos diversos no necesariamente indica la existencia de ilícitos. Los caudillos territoriales del interior argentino fueron en estos tiempos, los Sapag en Neuquen, los Saadi en Catamarca, los Rodríguez Sáa en San Luis, los Juárez en Santiago del Estero, los Insfrán en Formosa, y los Menem en La Rioja. Es decir, que sobre los estrechos vínculos sostenidos entre la Universidad Nacional del Comahue y el Sapagismo, entre la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) y el Saadismo, entre la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y el Adolfismo (Rodríguez Sáa), entre la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y el Juarizmo, entre la Universidad Nacional de Formosa (UNF) y el Insfranismo, o entre la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) y el Menemismo, pueden utilizarse argumentos críticos semejantes respecto del Shuberofismo. (Nota 108)

Pero esta descentralización del control simbólico (aprendizaje y docencia universitarias), ahora facilitada y legitimada por la CONEAU, no hubiera sido posible de no haber existido esos estrechos vínculos arriba mencionados y una red de patronazgo, clientelismo, amiguismo y reciprocidad prebendaria y facciosa que se habría extendido por todo el interior del país haciendo uso y abuso de su capacidad de pillaje y depredación. En la UNSL, la Secretaría de Extensión Universitaria, que es la que está en contacto con el resto de la provincia, está dirigida por el Lic. Daniel Alfredo Rodríguez Sáa, pariente del exGobernador y exPresidente Adolfo Rodríguez Sáa. En la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), su actual Rectora Ana Pechén de D´Angelo fué patrocinada por el Movimiento Popular Neuquino (MPN), del Sapagismo, habiendo sido acusada por el movimiento estudiantil de haber ejercido en 1975 la Secretaría Académica de la Universidad Nacional del Sur, durante el represivo rectorado de Remus Tetu. (Nota 109) Recientemente, luego de arduas negociaciones, las autoridades de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) fueron juzgadas y absueltas por la Comisión de Presupuesto del Senado Nacional por el uso y abuso que hizo de fondos del CONICET. En la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) se dió un caso muy parecido, primero con fondos de la UNESCO, por cuanto su Decano de Humanidades, el Lic. Mario Rabey, designado en abril de 1998, fue depositario de ingentes fondos del proyecto "Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad", para lo cual se lo designó titular de la Comisión de Gestión Interinstitucional. Rabey habría incurrido en "mal manejo" de los fondos de la UNESCO y de los fondos que tiene la facultad, y conjuntamente con el Rector Daniel González, de los fondos de la universidad en general. (Nota 110) Más luego, el Consejo Directivo de su Facultad de Humanidades denunció por ante la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) que el Rectorado de la UNJu ha realizado inversiones ilegales de hasta medio millón de dólares en empresas de inversión. (Nota 111) En la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Decano de la Facultad de Ciencias Exactas (1993-1995) Ing. Civ. Rubén Héctor Giustinian, se recicló como Diputado Nacional, en representación del Socialismo Popular y por consiguiente de la entonces Alianza; y el Decano de Odontología y luego Rector por casi una década (1986-1994) Dr. Juan Carlos Millet se recicló primero como Diputado Provincial entre 1995 y 1999, para luego devenir Diputado Nacional por la UCR. En la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), la Secretaría de Extensión Universitaria, con cargo docente pero en funciones no docentes durante casi veinte (20) años, María Nilda Soda, se recicló primero como concejal de la ciudad de Posadas, y luego como Diputada Nacional por la UCR o Alianza. Y en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), su Rector en 1992 Tulio Abel Del Bono devino luego Diputado Provincial por el Justicialismo.

En la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), cuando el Ing. Raúl Pesack llegó como Rector normalizador de dicha institución, entre 1984 y 1989, introdujo en los claustros a su clientela comiteril, al extremo de designar al frente del Observatorio Astronómico al Sr. Cesar Augusto Mondinalli, quién a duras penas exhibía el título de bachiller y llegó a causar un profundo daño a esta venerable institución, que fuera otrora dirigida que por Johannes Hartmann (1920-1934) y visitada en 1925 nada menos que por Albert Einstein. (Nota 112) En la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), en la Provincia del Chaco, mientras el Vicedecanato y luego la Secretaría Académica de la Facultad de Ciencias Económicas son ocupados por la Lic. Susana Paulina Gusinsky de Gelman, su marido Abraham Sergio Gelman opera desde sus cargos políticos, primero como Ministro de Gobierno, luego como Secretario de Desarrollo Social, y finalmente como Diputado Provincial por la UCR. En esta última universidad, los jóvenes dirigentes de Franja Morada que manejan la política partidaria en la universidad, ni bien se reciben son contratados por el gobierno de la provincia en cargos que duplican las funciones de los cuadros burocráticos, pero con contratos profesionales.Y en otras muchas universidades estas políticas patrón-clientelares se practicaron en forma muy disimulada y soterrada, haciéndose extremadamente difícil probar los contubernios, pactos y nepotismos políticos por falta de transparencia y carencia de información.

Pero el proceso de descentralización del control simbólico (aprendizaje y docencia universitarias) con que se benefició a los conurbanos de las grandes megalópolis, golpeadas por la desindustrialización --generadas por las políticas neo-liberales y por el impacto globalizador de las nuevas tecnologías-- alcanzó ribetes propiamente grotescos a partir del Pacto de Olivos (1994) y mucho antes de que entrara a operar en ellas la CONEAU. (Nota 113) La dirección de las universidades se feudalizó territorialmente en ciertos y determinados cotos de caza y entró a funcionar como un simple botín a repartir, compuesto de "premios consuelos", para compensar o premiar a los cuadros político-partidarios que quedaban rezagados y/o relegados en las internas oficiales. Estas universidades cuentan, al decir de García de Fanelli (1997), con una mayor flexibilidad burocrática por ser más pequeñas y jóvenes y estar estructuradas en forma departamental. (Nota 114) Ellas brindan una oferta educativa diversificada según áreas de conocimiento, y según la extensión en el tiempo de sus planes y programas de estudios, contando por lo general su cuerpo docente con un plantel compuesto por graduados universitarios, con una dedicación horaria mayor, y sin pago alguno por antiguedad. (Nota 115) En muchos casos, diversas instituciones universitarias han incurrido en fraudes sistemáticos al superpoblar las cátedras con profesores de nivel terciario pero cuyos títulos no los habilitan para ocupar cátedras en el sistema universitario público. (Nota 116) Si bien todos estos rasgos son una condición necesaria para promover el desarrollo de investigaciones científicas, estos no son una condición suficiente, pues lo que es imprescindible es el espíritu crítico, y la cantidad y calidad de los fondos bibliográficos de sus respectivas bibliotecas. Como estos fondos son lamentables, la única forma de suplirlos y superarlos consiste en generar ciberbibliotecas aprovechando los servicios de los laboratorios informáticos, pues con los derechos de acceso a las grandes bases de datos del mundo y con los fondos digitalizados de otras bibliotecas es posible ofrecer un menu muy variado de opciones, para su selección por la demanda estudiantil y docente, para bajarlos de la red y/o para almacenarlos en soporte disco, CD-Rom y DVD. (Nota 117)

En estas universidades tampoco habría división tripartita de las funciones académicas que valgan, y sus conducciones estarían expuestas a los vaivenes políticos de cada comuna. Los caudillos territoriales del Gran Buenos Aires fueron en tiempos de la subasta de universidades, Alberto Pierri en Matanza, Eduardo Caamaño en Quilmes, Hugo Curto en Tres de Febrero, Manuel Quindimil en Lanús, Luis Ortega en General Sarmiento y Antonio Libonati en San Martín. En la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), fundada en 1972 en los antiguos predios de la Chacra de Santa Catalina, el control lo ejerce actualmente en forma directa la esposa del actual Presidente, Chiche Duhalde, siendo su Jefe de Gabinete, Pedro Bautista Toma, hermano del exMinistro, Diputado y Jefe de la SIDE Lic. Miguel Ángel Toma. Esta universidad cuenta con mas de treinta mil (30.000) estudiantes y exhibe una moderna infraestructura física con una biblioteca de más de cincuenta mil (50.000) libros y un servicio de Internet al que cada alumno tiene un límite máximo de acceso gratuito de treinta (30) minutos diarios en las horas pico. En la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN), con sede principal en Tandil, fundada en 1973 con el patrocinio parlamentario del Senador Fernando de la Rua, el rectorado estuvo desde un principio en manos del Dr. Juan Carlos Pugliese (h), hijo del exPresidente de la Cámara de Diputados durante la Presidencia de Alfonsín.

Para que este proceso descentralizador operara fue imprescindible implementar estrategias de ingeniería inmobiliaria y jurídica. La ingeniería inmobiliaria fué posible mediante la usurpación de fábricas y talleres desguazados, y la ingeniería jurídica necesaria para eludir las leyes, reglamentaciones y circulares fiscales vigentes fue la figura o el eufemismo de la Fundación, hasta entonces utilizada solo por las universidades privadas, pero que a partir del 89 se implantó en las Universidades Nacionales de la Matanza, San Martín, La Rioja, Comahue y del Sur. En la Universidad Nacional de la Matanza (UNLM), creada en 1989, y ubicada en San Justo (localidad del oeste del conurbano, provincia de Buenos Aires), en las cuarenta (40) hectáreas de la antigua fábrica Daimler-Chrysler, está amparada por la Fundación Universidad de la Matanza (FUNLM). (Nota 118) Tras el éxodo de Daimler-Chrysler de la Argentina, a fines de la década del 80, la Volkswagen se hizo cargo de las instalaciones, y luego se asoció a la Ford a través de la empresa Autolatina. Como la producción se concentró en la Planta de Pacheco (Pcia.de Buenos Aires), perteneciente a la firma norteamericana, el predio de San Justo quedó abandonado a su suerte, acumulando cuarenta (40) millones de dólares en deudas impositivas y fiscales. Fue el Presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri, quién en negociaciones incompatibles con la función pública, delitos que actualmente se hallarían prescriptos, logró que mediante la figura de la condonación impositiva el estado renunciara a los créditos fiscales contra Autolatina, traspasando su predio de San Justo a una fundación que el presidía denominada Fundación Universidad de la Matanza (FULM). De manera tal que Pierri adquirió para su Fundación en cuatro (4) millones de pesos un inmueble que estaría valuado en cuarenta y ocho millones de dólares, es decir lo adquirió al diez (10) por ciento de su valor. Tiempo después, cedió el inmueble --en préstamo-- a la Universidad que él mismo controlaba. (Nota 119)

En dicha Universidad de la Matanza se reprodujo la política Shuberofista en su forma más grotesca, abrevando sus autoridades la política universitaria en los pasillos de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación durante la Presidencia de Alberto Pierri. (Nota 120) Esta Universidad alberga más de veinte mil (20.000) estudiantes, y cuenta con un parque informático compuesto por catorce (14) laboratorios, con un servicio de Internet al que cada alumno tiene un límite máximo de acceso gratuito en las horas pico de sesenta (60) minutos diarios. La biblioteca funcionaba desde 1994 en un sótano reciclado que contaba con bombas extractoras, y con catorce mil (14.000) volúmenes, treinta (30) suscripciones a revistas, material multimedia y una intranet que comunicaba la biblioteca con dependencias de la universidad, en gran parte financiada con un subsidio del FOMEC del orden del medio millón de dólares. A fines del 2000, las continuas inundaciones, el desborde de las cloacas y las napas freáticas y el sellado de las bombas extractoras (para no pagar un plus que les exigía Aguas Argentinas), inutilizaron la biblioteca --la cual debió trasladarse a una pequeña sala-- arruinando el 20 % de los libros y causando pérdidas por un monto casualmente similar al subsidio que supuestamente se había obtenido del FOMEC. (Nota 121) Sin embargo, en la actual página web de la Universidad, no se relata lo que acabamos de detallar, y a la Biblioteca se la describe tal como había sido antes del anegamiento. Habiendo pasado ya un par de años desde el desastre freático, nada se ha hecho para reconstruir la Biblioteca. (Nota 122)

Pero también se registraron enjuagues con Fundaciones en otras universidades del conurbano. En la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), con sede en Villa Ballester (al norte del conurbano de Buenos Aires), y ubicada en los antiguos predios del INTI y del Liceo Militar Gral. San Martín, fué fundada a instancias del Diputado Nacional y exIntendente Escribano Antonio Libonati en julio de 1990. (Nota 123) Esta universidad creció bajo el paraguas de la Fundación Universidad de San Martín (FUNSAM), que también fuera fundada por Libonati, y se halla apuntalada por el Senador Luis Barrionuevo, por el exIntendente y exMinistro del Gobernador Duhalde en la Provincia Diputado Carlos Brown, y por la exDiputada y actual Ministra Graciela Caamaño de Barrionuevo, siendo su Secretario de Ciencia y Técnica en 1994, el físico Pablo Fontdevila, quién devino luego Diputado Nacional por el PJ de Tucumán y vocal en su Comisión de Ciencia y Técnica. (Nota 124) Mediante la figura de la condonación impositiva Barrionuevo y Libonati obtuvieron para su Fundación la propiedad de varios inmuebles en San Martín. (Nota 125) En su momento, a mediados de los 90, la UNSAM celebró una alianza con el CEDES (donde estaba Marcelo Cavarozzi) y la fundida Fundación Banco Patricios (donde se hallaban José "Pepe" Nun y Enrique Tandeter), y recepcionó los alumnos de la quebrada Universidad Hebrea Argentina BAR ILAN (UHABI), propiedad de Rubén Beraja y/o de Sergio Spolski. Con posterioridad, desarrolló maestrías con doble titulación con universidades extranjeras, tales como la Georgetown University y la Universidad Autónoma de Madrid; y con el apoyo del Ministro de la Producción de la Provincia Carlos Brown, formalizó el denominado Polo Tecnológico Constituyentes (PTC), consistente en convenios firmados con el INTI, la CNEA y el CITEFA, y con el confesado propósito de emular al Silicon Valley (California). (Nota 126)

En la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), ubicada en Bernal (localidad del sur del conurbano, en la provincia de Buenos Aires), las estrategias inmobiliarias fueron muy semejantes a los de las Universidades de Matanza y San Martín, pues fue fundada en 1989, e iniciada por el actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación Eduardo Caamaño, entonces Intendente de Quilmes (1988-1991), en las seis (6) manzanas de la fábrica La Papelera Argentina, que fuera propiedad de Celulosa Argentina. Por medio de una ley tributaria de duración efímera que condonaba deudas fiscales, el City Bank --que detentaba las acciones de Celulosa-- cedió a la Universidad de Quilmes el predio de Bernal valuado en una cifra sideral. De esa forma venal la Universidad de Quilmes se habría apoderado del inmueble, quedando su gestión en manos del Ing. Julio Manuel Villar, antiguo exiliado en España, exfuncionario del CONICET en tiempos del Alfonsinismo y exmiembro del Directorio del CONICET durante la gestión del Ing. Bertranou, en la segunda Presidencia de Menem. (Nota 127)

En la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), con sedes en Caseros (localidad ubicada en el oeste del conurbano, en la provincia de Buenos Aires), en el predio de la exfábrica francesa de ropa deportiva Elles, y en Los Aromos, Palomar, y con un alumnado que ronda los cuatro mil (4000) estudiantes, debe su existencia al cacique local Hugo Curto y ha desarrollado hasta el presente diez (10) carreras de grado, cuatro (4) programas de complemento curricular y seis (6) maestrías. Su actual Rector Aníbal Yazbeck Jozami se había desempeñado, en la primer presidencia de Menem como Interventor de la Junta Nacional de Granos (liquidador o mas bien desguazador de sus plantas de silos), luego editor de la costosísima revista Archivos del Presente (Fundación Foro del Sur), y en la segunda presidencia como miembro del Consejo Directivo del FOMEC (1995-97), Director del Banco Ciudad y Secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación (1999). En el staff de dicha Universidad se destaca el Instituto de Cooperación para el Desarrollo de la Educación (ICODE), cuyo actual Director es el Lic. Norberto Fernández Lamarra. Este Director se había desempeñado en tiempos de Onganía en la Secretaría de Educación de la Provincia de Buenos Aires con Emilio Mignone, y en tiempos de Menem en el Senado Nacional junto al Senador Eduardo Menem (1984 a 1996), y luego en la CONEAU entre 1996 y el 2000, habiendo sido sumariado conjuntamente con el Lic. Ernesto Villanueva por desempeñar simultáneamente dos cargos y percibir dos salarios del estado en violación de los regímenes de incompatibilidades y de retiro voluntario. (Nota 128)

En la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), fundada en 1995, en Valentín Alsina, Partido de Lanús, al sur del conurbano, en terrenos de los exTalleres Ferroviarios de Remedios de Escalada (antigua Quinta de Zavaleta), el alumnado ronda los quince mil (15.000) estudiantes, la biblioteca posee sólo seis mil (6000) volumenes, y el servicio de Internet tiene en las horas pico un acceso gratuito de sólo treinta (30) minutos diarios. Su existencia se debe en gran parte a su cacique local Manuel Quindimil, y su Rectora la Lic. Ana María Jaramillo sólo puede exhibir en su curriculum haber sido mujer del finado Senador Nacional Eduardo Vaca (PJ). (Nota 129) La Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), fundada en 1993, por Pedro Domecq, exRector del Comahue (1973-74), tiene un alumnado que ronda los diez mil (10.000) estudiantes, y una biblioteca de apenas dos mil (2000) volúmenes. Fue creada a instancias del finado Intendente de Gral. Sarmiento Luis Ortega, y su Secretario de Gobierno José de Luca, posteriormente procesado y condenado. Su entonces Rector José Luis Coraggio, ex Director del CEUR y exilado sucesivamente en México, Nicaragua y Ecuador, se hallaba estrechamente ligado con la Secretaría de Acción Social de la Provincia de Buenos Aires, en tiempos de los gobernadores Duhalde y Ruckauf. En el presente, las relaciones con el actual Intendente Coronel Aldo Rico serían de una mutua indiferencia. Debe destacarse que en contraste con otras universidades del conurbano, y a pesar de la pobreza de su Biblioteca, la UNGS viene dando un fuerte énfasis a la investigación, pues su estructura se apoya en Institutos de Investigación, y el ingreso a la docencia es concursado con requisitos de proyectos de investigación. (Nota 130) Finalmente, la particularidad de algunas Universidades Nacionales son sus muy aceitadas relaciones públicas, pues han sabido instalar, en pleno microcentro de Buenos Aires, sedes anexas o representaciones desde donde sobre-exhiben multimediáticamente sus respectivas gestiones académicas. (Nota 131)

La pregunta de rigor sería entónces, ¿cuántos ejemplos mas de estos vínculos y deficits se podrán detectar si se pudiera extender una investigación semejante a todo el país? Digo si se pudiera, porque la información que brindan las páginas web del congreso nacional, de las legislaturas provinciales y de muchas universidades nacionales es francamente desalentadora. Ellas ocultan, salvo extrañas excepciones, los curriculum vitae de nuestros legisladores, profesores y autoridades universitarias, y los mecanismos de concurso y jurados con que se reparten las cátedras. No obstante estos deficits, los mismos proveen profusas imágenes fotográficas, cual si este narcisismo gráfico pudiera sustituir la información biográfica profesional.

Podemos concluir que el sistema de descentralización de la docencia universitaria iniciado con la Revolución Libertadora, en 1955, y continuado por el Lanussismo (1971-73) y el Menemismo (1989-1996) se fue degradando y descapitalizando progresivamente al fomentar los intereses y sentimientos particularistas, heridos con la desindustrialización y la globalización, y al generar crecientes niveles de incomunicación y desigualdad entre los mismos docentes, entre las propias jurisdicciones provinciales, y hasta entre las mismas jurisdicciones comunales. Excepción a esta degradación e incomunicación serían sólo aquellos centros universitarios que le otorgaron primacía a la investigación científica por sobre la mera docencia. Finalmente, el deficit más notorio de la CONEAU es la carencia de un órgano calificador que periódicamente ranquée las carreras, programas, doctorados, maestrías y páginas web que se imparten y difunden en el país, a la usanza de lo practicado en USA.

III a 2. Redes de certificación de universidades privadas.

En cuanto al creciente proceso de descentralización del control simbólico (universidades) operado mediante certificación de instituciones privadas, gran parte del mérito de su expansión se debe atribuir a la corrupción, discriminación, incomunicación, clientelismo y otras prácticas de reciprocidad facciosa instaladas en las universidades nacionales. Ello tampoco quiere decir que en las universidades privadas las políticas sean distintas, o que de ellas pueda resultar alguna mejora, pues compiten en el mercado educativo por la oferta y demanda de servicios educativos, y de esa manera generan nuevas y más peligrosas divisiones entre el alumnado fundadas solo en fronteras socio-económic