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Education Policy Analysis Archives
Volume 7 Number 12
Avril 10, 1999
ISSN 1068-2341
A peer-reviewed scholarly electronic journal
Editor: Gene V Glass, College of Education
Arizona State UniversityAssociate Editor for Spanish Language
Roberto Rodríguez Gómez
Universidad Nacional Autónoma de MéxicoCopyright 1999, the EDUCATION POLICY ANALYSIS ARCHIVES.
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Segmentación académica en departamentos de español en E.U.:
Cuestiones de clase social, origen nacional, y etnicidadJerry Hoeg
Eric Cohen
Christine Fullen
Penn State University
Resumen El presente estudio pretende enfocar dos factores específicos de los departamentos de español, a nivel universitario, en E.U.: el perfil demográfico de los recién doctorados en términos de sexo, etnicidad, origen nacional, y clase social; la relación entre estos factores demográficos y el nivel de éxito logrado--en términos de campo de especialización, salario, y la posibilidad de lograr permanencia (tenure)--en el intento inicial por conseguir empleo como catedrático en E.U.
El estudio se inició con el envío de cuestionarios a 150 de los individuos cuyos nombres se publicaron como recién doctorados en la "Dissertations 1996" (Eutis, 1997) sección de Hispania, la revista de la American Association of Teachers of Spanish and Portuguese. También, fueron hechas llamadas telefónicas a varias universidades, y consultamos listas de recién doctorados en el 1997 Modern Language Association Member Directory y la sección "Job Tracks: Who Got Hired Where, 1997-1998" en la revista Lingua Franca.Resultados
Noventa y nueve personas (de un total de 170, 58%) nos devolvieron los cuestionarios. (Nota 1) Al comparar nuestro grupo con el universo de doctorados otorgados en español en E.U. en 1996 (National Opinion Research Center, 1997), se ve una correspondencia casi total (Tabla 1). Asimismo, al comparar nuestro grupo con las cifras proporcionadas por parte de la "Modern Language Association's PhD Survey for the Years 1993- 1994" (Huber, 1996), otra vez se nota una correspondencia casi total en términos del porcentaje de puestos que ofrecen la posibilidad de permanencia (Tabla 1-A). Por lo tanto, podemos concluir que no ha habido ningún error de muestreo.Tabla 1
Comparasión de Población del Estudio y 1996 Universo
Estudio 1996
(Nota 7)n % n % Total 99 100 196 100 Hombre 42 42 82 42 Mujer 58 58 114 58 EU Ciudadano 59 59 116 59 Perm. Visa 19 19 42 21 Temp. Visa 15 15 34 17 Hispano 48 48 98 50 Mex/Am 6 6 10 5 Puerto Riqueño 4 4 15 8 Otro Hisp. 38 38 73 37 Hombre 21 21 38 19 Mujer 27 27 60 31 EU Ciudadano 14 14 28 14 Perm. visa 19 19 31 16 Temp. visa 14 14 24 12 No-Hispano 51 51 98 50 Hombre 21 21 44 22 Mujer 30 30 54 28 EU Ciudadano 45 45 73 37 Perm. visa 1 1 11 6 Temp. visa 4 4 10 5 Tabla 1-A
Comparación de Ubicación en Educación Post-Secundaria Entre
Población del Estudio y MLA Placement Survey
Estudio MLA (Nota 8) n % n % Total 99 100 222 100 Post-Secundaria 78 78 182 82 Hispano 36 46 87 48 No-Hispano 42 54 95 52 Tenure 50 64 124 66 Tenure-Hombres 22 28 50 27 Tenure-Mujers 28 36 73 39 Non-Tenure 26 26 41 22 Non-tenure-Hombres 8 10 21 11 Non-Tenure-Mujers 20 25 41 22
Ahora bien, antes que nada hay que mencionar varios factores que, aunque no aparezcan en las tablas, pueden sin embargo desempeñar un papel importante en la búsqueda para el empleo. Primero, solamente seis de los hispanos nacieron en E.U. (ocho se naturalizaron) y, si dejamos al lado a los puerto riqueños, quienes son hablantes nativos del español, pero no son inmigrantes, únicamente dos de los hispanos son inmigrantes de segunda generación, nacidos en E.U., y por ende no hablantes nativos del español. (Nota 2) La edad de los miembros del estudio varia de 28 a 60 años, con un promedio de 37 años en el caso de los hispanos, y uno de 36 años en el de los no-hispanos. Además, vale hacer notar que debido al hecho de que el estudio trató solamente de la primera búsqueda después de graduarse, la cuestión del número de años de experiencia no tiene importancia por ser un constante, ya que más de 90% hizo la primera búsqueda menos de un año después de recibir el doctorado. Como última consideración, hay que estudiar la posibilidad de que el número de publicaciones pueda ser un factor. Resulta que 65% de la población en el estudio no había publicado ningún artículo en una revista académica, y 20% tenía una sóla publicación. Unicamente 15% había publicado más de un sólo articulo, y no había ninguna relación entre etnicidad, sexo y número de publicaciones. Por lo mismo, esta variable se trata como constante en el presente análisis.
Un ANOVA (análisis de variación) se calculó por hispano versus no-hispano en función de género, salario, permanencia, y especialización (lengua o literatura). Como se puede notar (Tabla 2), al entrar en la profesión los hispanos ganan más que los no-hispanos (t=2.69, df=67, p<.01) en términos de salarios medios. También, diferencias basadas en el sexo del individuo entre hispanos y no-hispanos resultaron importantes (F=2.89, df=3, p <.05). Las diferencias en salario medio entre hispanos y no-hispanos del género masculino se manifestaron de manera más marcada: $36,818 versus $31,250 respectivamente.Tabla 2
Resultados de Búsquedas de Empleo por Etnicidad y Género
Hispano No-Hispano Hombre Mujer Hombre Mujer Total n % o Medio n % o Medio n % o Medio n % o Medio n % o Medio Tenure* 11 84.6% 15 65.2% 11 64.7% 13 52.0% 50 64.1% Sal. Medio** 11 $36.8 23 $34.9 14 $31.2 21 $32.5 69 $33.7 Leng.***a 0 6 24.0% 8 47.1% 9 39.1% 23 29.5% Lit.*** 10 76.9% 10 40.0% 4 23.5% 6 26.1% 30 38.5%
* Sig. <.07
** Sig. <.05
*** Sig. .01
a. Las abreviaturas "Leng." y "Lit." se refieren al campo de especialización.
Entre los que recibieron puestos docentes de jornada completa (n=78), se hizo una comparación en términos del campo de especialización, o sea la enseñanza de lengua o la enseñanza de literatura. Al analizar el cohorte por género y etnicidad, resulta que había diferencias estadísticamente importantes (sig.=.01). La diferencia más destacada se encuentra en la relación entre hispanos y no-hispanos del género masculino: 77% de los hispanos consiguieron puestos en la especialización de literatura versus 23% de los no-hispanos. La situación entre las profesoras fue menos excesiva, pero todavía llamativa: 40% de las hispanas recibieron trabajos en el campo de literatura versus 26% de las no-hispanas.
En cuanto a la probabilidad de conseguir un puesto que ofrezca la posibilidad de conseguir permanencia, hay una relación estadísticamente débil (sig. <.07), pero sin embargo substantivamente importante entre etnicidad, género y permanencia. Lo débil del efecto se debe al hecho de que el "n" es reducido, pues únicamente había 37 personas en esta parte del análisis. Mientras hombres no-hispanos (65%) e hispanas (65%) anotaron cifras cerca del promedio del grupo total (64%), 85% de los hispanos reportaron puestos con posibilidad de permanencia, pero únicamente 52% de las no-hispanas afirmaron haber recibido puestos que ofrecen posibilidad de permanencia. Dichos resultados corresponden a lo que Rosenblum y Rosenblum (1990) encontraron en el mercado laboral universitario en Norte América: la alta probabilidad de que quienes no encuentran puestos con posibilidad de permanencia--el mercado interno--sean mujeres (158).Comentarios
Como ya se mencionó, un porcentaje estadísticamente importante de los puestos en el campo de la literatura son ocupados por los hispanos, mientras que la mayoría de los no- hispanos enseñan lengua. Dicha división de la labor universitaria se nota, sobre todo, en el caso de los hombres. Esta pauta cobra significado cuando nos damos cuenta del prestigio asociado con la literatura, y la concomitante falta de prestigio asociada con la enseñanza de lengua. En la revista Profession, Russell A. Berman (1997, p. 63) afirma:Mientras que es posible que haya una que otra excepción, la enseñanza de idiomas no goza ni del mismo prestigio ni de la misma remuneración que la enseñanza de la literatura....Una línea de división basada en clase y que corresponde precisamente a la distribución de los premios y beneficios por parte de la universidad divide todo departamento nuestro.
Además de tener menos prestigio, hay menos puestos en lengua, ya que muchos de ellos son ocupados por estudiantes y otros que están haciendo su aprendizaje. Según Huber (1996, p. 98), 15% de los trabajos anunciados bajo "Foreign Language" en la Modern Language Association Job List (de octubre del 1993) "se refirieron solamente a lengua", mientras que "32% de las descripciones mencionaron únicamente literatura".
Uno de los beneficios de enseñar literatura es la oportunidad de dictar clases avanzadas y simultáneamente evitar "el duro trabajo" (MLA Final Report 1997) de enseñar español a los angloparlantes con poco interés en el idioma. Dar clases de literatura cuesta menos horas, paga mejor y le proporciona a uno mejor experiencia en cuanto a buscar trabajo profesional después. (Nota 3)
Por lo tanto, es de esperar que los no-hispanos, y sobre todo los hombres, enseñen más clases de lengua de primero o segundo año. El presente estudio lo demuestra que así es. En términos del número medio de clases dictadas a nivel de primero o segundo año, hispanos versus no-hispanos, las cifras fueron, respectivamente, 10.3 versus 15.9 (p<.05).
También, vale hacer notar que aun entre los catedráticos el oficio de enseñar lengua paga menos: el salario medio de un principiante en lengua = $32,857 al año; el salario medio del primer año de enseñar literatura = $36,607. El salario medio en los departamentos de lenguas extranjeras en E.U es $35, 095 (Wright, 1998, p. 115).
Como ya se mencionó, únicamente 2% de los hispanos son de segunda generación en E.U. Como afirma Guadalupe Valdés, miembro del departamento de español y el de educación en la universidad de Stanford, debido a razones de lenguaje y de clase social, "estos [de segunda generación] hablantes de idiomas inmigrantes muy a menudo se consideran indeseables en nuestros departamentos" (1998, p. 154). El rechazo de los hispanos de segunda generación cobra importancia en términos de los programas de Affirmative Action en E.U. La meta de dichos programas es la de remediar discriminación previa, pero resulta que quienes han padecido discriminación en generaciones previas en E.U tienen dificultades en arreglar dicha discriminación, mientras que los que nunca han vivido en E.U. reciben los trabajos gracias a Affirmative Action. Aparentemente, existe cierto prejuicio contra los no-hablantes nativos del español, sean ellos hispanos o no. Dicha propensión parece reflejar lo que la sociolingüista Rosina Lippi-Green denomina una "ideología a favor del lenguaje estándar" y define como:un prejuicio hacia un lenguaje idealizado, homogéneo, y hablado, el cual se impone y se mantiene por parte de las instituciones dominantes, y el cual pretende utilizar como su modelo ideal el lenguaje escrito, pero que en realidad proviene del lenguaje hablado de la clase media alta.
El "lenguaje hablado de la clase media alta" es, en este caso, el español hablado por los hispanos nacidos en el extranjero, o sea América Latina y España. Si asumimos una correlación entre nivel educativo y clase social, podemos afirmar que la mayoría de los hispanos (igual que la mayoría de los no- hispanos) provienen de orígenes sociales privilegiados. Cuarenta y seis por ciento de los hispanos en el estudio tienen por lo menos un padre con título universitario, y al llegar en E.U. 63% de los hispanos ya tenían un título universitario, y a menudo más de uno (o sea que tenían títulos avanzados).
Dichos niveles educativos cobran importancia al compararlos con la población hispánica estadounidense. Unicamente 10% de los hispanos en E.U. han asistido a la universidad un mínimo de cuatro años (Digest of Education Statistics 1997, 1998, p. 17). Asimismo, en E.U. los hispanos representan aproximadamente 11% de la población, pero tienen solamente 2.1 % de los doctorados y 3.1% de los títulos de maestría (Digest of Education Statistics 1997, 1998, p. 17).
El alto nivel educativo, y concomitante estatus social, de los hispanos en el estudio se hace aun más obvio al comparar sus niveles educativos con los de sus países de origen. A modo de ejemplo, solamente el 11% de la población de España tiene título universitario (Organization for Economic Cooperation 1994), y en América Latina la distinción resulta ser aun más destacada. En Nicaragua, por ejemplo, en 1995 "la mitad de la población sobre la edad de diez años era analfabeto" (Arnove, 1997, p. 92), y solo 8% de los docentes que trabajan a nivel de la educación superior en México tienen el doctorado (Altbach, 1996, p. 322).
En resumidas cuentas, los hispanos en el estudio representan el élite hasta en E.U., y especialmente en sus países de origen. En contraste nítido con los rasgos demográficos de la mayoría de los catedráticos estadounidenses, los recién doctorados en español son predominantemente hispanos de clase media alta nacidos en el extranjero.
No cabe duda de que las razones a las cuales se debe la segmentación laboral observada en el estudio son diversas y complejas. La Affirmative Action es un factor, y la Literatura y la Cultura siempre han sido el ámbito de las clases privilegiadas. También, como señala el sociólogo Gerhard Lenski, al llegar a ocupar una posición de poder, grupos exclusivos tienden a "hacer el hecho de ser miembro del grupo un recurso en la competencia por el poder y privilegio" (p. 400), y las investigaciones de Bourdieu (1988) en cuanto a la replicación de relaciones de clase social en el sistema de educación superior en Francia respaldan las afirmaciones de Lenski. Asimismo, Foucault ha señalado "sociedades de discurso" y "grupos doctrinales" como los grupos que intentan disciplinar el orden del discurso: "nadie puede entrar en el orden del discurso si no tiene, desde el principio, los prerequisitos socioculturales" (p. 120). El modelo de discriminación basada en el lenguaje desarrollado por Lang (1986), el cual es consonante con las conclusiones de Lippi- Green (1997) y Valdés (1998), asevera que los que no adquieren patrones lingüísticos privilegiados llegan a parar en mercados laborales apretados con altas densidades de trabajadores semejantemente marginalizados. Esto es un caso especial de la teoría general del apretamiento de los marginalizados ("crowding theory"), según la cual al aumentar el número de trabajadores marginalizados en un campo dado, la presión (el apretamiento o "crowding) de tantos trabajadores sirve para bajar los salarios para todos en el campo (Sorenson 1990). Esto se ve en nuestro estudio en tanto que el enseñar lengua paga menos por haber más competencia (más trabajadores apretados en este sector), aunque dentro de lengua los hispanos todavía reciben más pago que los no-hispanos ($34,000 versus $31,000). Además, dos factores que según la teoría de la capital humana deben distorcionar el efecto del apretamiento--tiempo fuera del mercado y tiempo gastado en entrenamiento--no son variables relevantes en nuestro estudio y, de todos modos, pueden ser irrelevantes en términos generales según Paula England (1982).Conclusiones
Sea lo que sea la causa, ciertas relaciones notadas en el estudio van en contra de los principios de justicia que forman la base del sistema educativo estadounidense, principios tales como la oportunidad igual para la mujer, y la Affirmative Action para las minorías. Por lo mismo, señalamos la necesidad de asegurarle a la mujer y al individuo de etnicidad o clase social minoritaria el mismo salario y el mismo aceso a permanencia que las clases privilegiadas tienen en la actualidad.
También, hay que destacar la disparidad en términos de salario entre lengua y literatura. Creemos que es en el mejor interés de los departamentos de español, a largo plazo, evitar una división que vaya a dar lugar a departamentos de lengua y departamentos de literatura, sobre todo debido al hecho de que la enseñanza de lengua genera la mayoría de los fondos financeros. Como explica Dorothy James (1997):Al restringir la enseñanza de lengua a los niveles más bajos del currículo, y al asignarle a dicha enseñanza una categoría de profesor menospreciada, hemos socovado cualquier pretexto bajo el cual tener un profesoriado bien pagado con permanencia....?Realmente nos puede caer de sorpresa el que los administradores se den cuenta de que pueden ahorar un sin fin de dinero simplemente por acabar con los programas de literatura y con su facultad? (p. 49)Por eso, hay que abrir los rangos de la literatura a los no- hispanos, para evitar la creación de dos clases de catedrático, una bien pagada y la otra no, y la posibilidad, o tarde o temprano, de eliminar la clase de bien pagados extranjeros que no pueden hallar cupo para los contribuyentes estadounidenses.
Otro asunto importante es la cuestión de la forma de calcular el nivel de diversidad étnica en la universidad. La práctica actual combina datos de todo departamento en una facultad o "college", artes y letras por ejemplo, de tal manera que hay una tentación enorme por llenar departamentos de español con hispanos, lo cual produce lo que se ha descrito como el "barrioization" o "mundos pequeños" en los departamentos de español en E.U (Garza, 1988; Clark, 1987). Estas prácticas también suelen intervenir en el reclutamiento y retención de estudiantes, de tal manera que con el transcurso de tiempo no hay otro tipo de estudiante, ya que se les ha sido negado el éxito a los demás (Bernhardt, 1995; James, 1989). Sugerimos la necesidad de abrir el sistema de reclutamiento a abarcar una población más diversa en términos de etnicidad y clase social.
Como última sugerencia, recomendamos que se establezcan programas de intercambio, a nivel tanto estudiantil como profesional, entre E.U. y América Latina. La práctica actual produce, por un lado, la célebre fuga de cerebros de América Latina (Altbach, 1996, p. 302), y por otro contribuye a una crisis en el mercado laboral universitario en E.U. (Curren, 1994; Modern Language Association Committee on Professional Employment, 1997).
A modo de conclusión, observamos que la asunción tan ingenua de que el simple darle el empleo a un hispano necesariamente equivale a producir diversidad y mobilidad social en la universidad puede ser, a veces, una vana ilusión. Insistimos en que para llegar a una práctica justa para con el empleo dentro de un sector dado, hay que tomar en cuenta múltiples factores, incluso etnicidad, género, origen nacional y clase social.Notas
- All data regarding the 1996 population is from the National Opinion Research Center (1997).
- Job placement figures are taken from the MLA's survey of PhD placement (Huber 1996), the most recent year for which figures are available. Data are only collected every two years, and the 1996 data are no yet available. The survey does not break out tenure by ethnicity, nor does it address pay or the language/literature distinction.
- El cuestionario se basa en el utilizado por el National Research Council en 1995. Se modificó levamente.
- Dos hispanos se nombraron hablantes nativos del inglés.
- En su primer trabajo, 54% de los hispanos y 45% de las hispanas dictan cinco o menos clases al año, mientras que solamente 16% de los no-hispanos y 26% de las no-hispanas dan cinco o menos clases al año (sig.<.07).
Obras Citadas
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Acerca del Autor
Jerry Hoeg
Jerry Hoeg es catedrático asociado en el departamento de español en la universidad estatal de Pennsylvania. Email: jvh1@psu.eduEric Cohen
Eric Cohen es catedratico asistente en el departamento de sociología en la universidad estatal de Pennsylvania.Christine Fullem
Christine Fullen, antes miembro del departamento de salud humana en la universidad estatal de Pennsylvania es en la actualidad emleado del condado de Fayette, en el estado de Pennsylvania.
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