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II. CONCEPICON Y GESTION DE LA RELACION EDUCACION SUPERIOR Y GLOBALIZACIÓN2.1. Percepciones nacionales acerca de globalización y educación superiorEn las sociedades que han impulsado procesos de integración macroregional, las universidades han renovado sus políticas de internacionalización y, frecuentemente, han revisado sus políticas de formación de recursos humanos. En efecto, quien dice globalización dice, siempre, integración económica de socios desiguales, supeditados o complementarios, y repercusiones en los aparatos productivos nacionales, en los mercados de trabajo, en el volumen del empleo y en el perfil de los puestos disponibles. En México, en los 80, los avances graduales del proceso de apertura comercial obligaron un aparato productivo que había sido extremadamente protegido a realizar su actualización tecnológica y a elevar sus niveles de competitividad a marchas forzadas. Los resultados son conocidos: sectorialmente, la eficientización y el abaratamiento de los procesos productivos supusieron costos desigualmente distribuidos para las empresas, por tamaño, por rama de producción y por ubicación geográfica. Las empresas micro, chicas y medianas, con poco capital, con un escaso acceso al crédito y con un uso intensivo de mano de obra, reunieron difícilmente las condiciones de su transformación: muchas no pudieron disminuir sus costos ni aumentar su productividad, lo que las obligó a cerrar, a pesar de que fueran generadoras de puestos de trabajo. Mientras, las empresas competitivas, que creaban pocos puestos de trabajo, requerían un número reducido pero creciente de recursos humanos con altos niveles de formación. La apertura económica ensanchó entonces las brechas de calificaciones y de sueldos e hizo menguar las posibilidades de empleo formal para los menos educados. Contribuyó a agravar las de por sí importantes desigualdades sociales y situó en una situación de marginalidad, difícil de revertir, el importante sector de la Población Económicamente Activa (PEA) con bajo nivel de escolaridad, escasas calificaciones reconocidas e insuficientes<i> habitus </i>(Nota 20) de recalificación y actualización profesionales. Sin embargo, a pesar de que los economistas y los sociólogos del trabajo hayan advertido profusamente de la peligrosidad de esos efectos y hayan recomendado estrategias de formación inicial y permanente que permitiesen elevar los niveles de calificación de la PEA, a la fecha, México no estableció objetivos y metas específicas para el sistema de educación superior en materia de producción de conocimientos y competencias, recalificación y actualización permanente. Tampoco precisó, mediante planes sectoriales, cómo éste podía contribuir a acrecentar los rangos nacionales de competitividad y a facilitar los procesos de readecuación del aparato productivo, para ubicarlo ventajosamente en los escenarios creados por la integración macroregional. Los programas gubernamentales correspondientes al periodo sólo emitieron recomendaciones generales (por ejemplo, flexibilizar los procesos de formación y abrir espacios de entrenamiento profesional: PDE, 1995, p. 150) sin que estas aparezcan justificadas en una referencia directa a los cambios producidos, ni fuesen normadas específicamente o financiadas por fondos ad hoc. De esa manera, a pesar de la globalización y, en particular el TLCAN, hayan inducido transformaciones fundamentales en la economía mexicana, en el ámbito educativo sólo tuvieron repercusiones o bien generales (en los temas de discusión) o bien circunscritas y circunstanciales. Aunque la internacionalización fue un tema de las agendas gubernamental e institucionales, fue sólo recientemente cuando se empezó a considerar que podía ser un insumo importante en los procesos de revalorización cualitativa de los procesos de enseñanza e investigación. Por lo tanto, aunque el binomio "globalización-educación superior" haya ganado relieve en los discursos, no ha tenido hasta fechas recientes repercusiones significativas en los proyectos formativos relativos a educación superior. Hasta mitades de los 90, su contribución estratégica al mejoramiento de las funciones sustantivas de las instituciones mexicanas no había sido definida claramente (Nota 21); tampoco se había reflexionado sobre los cambios organizacionales necesarios si se pretendía transformarla en un soporte para el fomento a la innovación institucional. Los programas de internacionalización, muy visibles, eran prestigiados pero no por eso menos prescindibles en la vida cotidiana del establecimiento. Las reflexiones sobre internacionalización del curriculum eran limitadas a una oferta de nuevas carreras y la movilidad seguía siendo circunscrita. Solamente, habían habido avance en las políticas de acreditación de calidad, aunque en una óptica más nacional que internacional y las de reconocimiento de periodos de estudios fuera (PDE, 1995:158). 2.2. Los nuevos organismos interventoresCuando la FTDES acordó que era necesario levantar un diagnóstico trilateral de cooperación, salió a la luz la falta de información en la materia: los datos no permitían conocer lo que se hacía ni cómo se hacía en los ámbitos de cooperación y de movilidad. En esa situación, a partir de 1992, la ANUIES y otros organismos desarrollaron, de manera inconexa, investigaciones orientadas a documentar situaciones desconocidas (¿Cuáles son los rubros principales de la cooperación?, ¿Cuáles son sus resultados?, ¿Cuántos estudiantes están estudiando fuera del país? ¿Cuántos extranjeros están cursando alguna oferta curricular en las IES nacionales?, ¿Qué estudian?): con base en muestras, produjeron datos, para investigadores, tomadores de decisión e interesados. Incursionaron también en la capacitación de recursos humanos especializados, buscando mejorar sus capacidades de gestión de lo internacional. Finalmente, empezaron una labor de difusión de oportunidades, tanto para los mexicanos como para estudiantes (Nota 22) y académicos extranjeros. Sin embargo, sus intervenciones no fueron sistemáticas, ni articuladas: los datos producidos sólo fueron exploratorios y permitieron acercarse a situaciones desconocidas sólo de manera puntual.En una coyuntura en la cual prácticamente todo quedaba por hacer, el TLCAN, al producir efectos de moda, abrió sin embargo nichos de legitimación para el activismo de asociaciones civiles y consorcios especializados: estos promovieron y difundieron actividades de colaboración trilateral. En función de su situación territorial o de sus intereses temáticos, organismos especializados en la investigación y/o en la promoción de lo internacional pero con una cobertura geográfica mayor o menor encontraron en lo macroregional un espacio que les ayudó a expandir su membresía y a ganar presencia. El "US - Mexico Educationnal Interchange Project" se transformó oficialmente durante una reunión el 2 de noviembre de 1997 en Guanajuato en el Consorcio para la Colaboración en Educación Superior en América del Norte (Consortium for North American Higher Education Collaboration - CONAHEC), durante una reunión co-convocada por la Western Interstate Commission for Higher Education (WICHE), la Asociación Mexicana para la Educación Internacional (AMPEI), la Universidad de Arizona, la Universidad Autónoma de Baja California, la University of British Columbia y la California State University System. Inició sus actividades con la participación de 15 organismos mexicanos (principalmente universidades públicas y privadas de la frontera norte más universidades activas en las actividades internacionales como la Universidad Veracruzana, la UNAM, la de Guanajuato y el sistema de universidades tecnológicas), 13 de Estados Unidos (una mayoría del sur del país) y 5 de Canadá. El CONACHEC se ubicó en el espacio trilateral sin dejar de atender su ámbito tradicional, a saber el transfronterizo. Promovió, en estrecha ligazón con WICHE en Estados Unidos y con AMPEI en México líneas de investigación y de discusión, para consolidar en torno a estos ejes una comunidad académica interesada en la educación en América del Norte. Fue particularmente activo en:
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Por su parte, la AMPEI, creada en julio de 1992, sirvió de mecanismo de intermediación e interface entre diversos actores educativos e introdujo en la discusión nacional temas de interés para la internacionalización. (Nota 23) De la misma manera que el CONAHEC, cuyo responsable está adscrito a la universidad de Arizona, la AMPEI realizó parte de sus actividades con fondos de fundaciones, principalmente norteamericanas como la Fundación Ford. Levantó censos de estudiantes extranjeros en México y analizó las características de las oficinas de intercambio académico. Publicó guías para estudiantes extranjeros deseosos de iniciar una movilidad corta o larga, proporcionando información tanto sobre los cursos ordinarios de licenciatura como de verano (AMPEI, 1995). Promovió en forma constante talleres sobre la administración de asuntos internacionales. Finalmente, The Consortium of Unites States Research Programs for Mexico (PROFMEX) organismo creado en 1982, acrecentó su presencia en el mercado académico y administrativo mexicano, mediante una colaboración estrecha con la ANUIES y con motivo del TLCAN. Con apoyos de la Fundación Ford, financió investigaciones sobre la región fronteriza, contribuyendo así a canalizar las discusiones sobre los impactos educativos del TLCAN. (Nota 24) Estos tres organismos debieron en parte su consolidación al aprovechamiento adecuado de oportunidades, al centrar sus actividades en la macroregión de América del Norte o en algunas de las subregiones transfronterizas. Desde Estados Unidos, PROFMEX y CONAHEC apoyaron la constitución de redes binacionales de investigadores mientras AMPEI desempeñaba un papel de difusor y sensibilizador en el ámbito nacional, sobre temas convergentes. En su conjunto, contribuyeron a llamar la atención sobre la importancia que tenia lo macroregional para la educación superior y ofrecieron oportunidades específicas de financiamiento y/o difusión para proyectos determinados. Sin embargo, cada uno de ellos realizó intervenciones diferenciadas, aunque exista una tradición de colaboración entre por ejemplo el CONAHEC y la AMPEI. Además, convocaron esencialmente tomadores de decisión, por lo que la internacionalización fue un proceso impulsado desde arriba y con una influencia todavía reducida en las comunidades académicas y estudiantiles. No lograron extender sus actividades a un conjunto significativo de instituciones, siendo su proyección fuerte geográficamente en las universidades del centro y del norte del país, importante sectorialmente en las universidades públicas y privadas consolidadas y más bi que trilateral (cuadro 2). Cuadro 2
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Red ACE |
ANUIES |
CONAHEC |
AMPEI |
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_ANUIES |
CREPUQ |
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Univ. Púb. |
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BUAP |
Si |
Sí |
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Sí |
CESUES |
Si |
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CENIDET |
Si |
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COLMEX |
Si |
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ENAH |
Si |
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INAOE |
Si |
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IPN |
Si |
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UA Aguasc |
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Sí |
UABC |
Si |
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Sí |
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UABC sur |
Si |
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UBJ Oaxaca |
Si |
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UACampeche |
Si |
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UACd Juarez |
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Sí |
Sí |
UAChapingo |
Si |
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Sí |
UAChiapas |
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Sí |
UAChihuahua |
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Sí |
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UAM-I |
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Sí |
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UAM-X |
Si |
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UANLeón |
Si |
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Sí |
Sí |
UAQueretaro |
Si |
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Sí |
UASLPotosí |
Si |
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Sí |
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UA Sinaloa |
Si |
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UNISON |
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Sí |
Sí |
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UATamaulipas |
Si |
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Sí |
Sí |
UA Yucatan |
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Sí |
UAEMéxico |
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Sí |
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Sí |
UAEMorelos |
Si |
Sí |
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U Colima |
Si |
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Sí |
U de Guad. |
Si |
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Sí |
U. Guanaj. |
Si |
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Sí |
Sí |
U. Veracruzana |
Si |
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Sí |
Sí |
UNAM |
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Si |
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Sí |
UPN |
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Sí |
Sist. Utecnol |
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Sí |
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ITR |
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Apizaco |
Si |
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Cd Juarez |
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Sí |
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Chihuahua II |
Si |
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Coahuila |
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Sí |
Colima |
Si |
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La Laguna |
Si |
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Los Mochis |
Si |
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Minatitlán |
Si |
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Nogales |
Si |
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Orizaba |
Si |
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Pachuca |
Si |
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Saltillo |
Si |
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Sí |
SLPotosí |
Si |
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Sonora |
Si |
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Tehuacan |
Si |
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Zacatepec |
Si |
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Zacatecas |
Si |
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Universidades privadas |
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U. La salle |
Si |
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Sí |
Sí |
Univ. Occid. Sinaloa |
Si |
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ITESM |
Si |
Si |
Sí |
Sí |
ITESO |
Si |
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Sí |
ITAM |
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Sí |
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Sí |
CETYS |
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Sí |
Sí |
Sí |
UIA |
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Sí |
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Sí |
UDLA |
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Sí |
Sí |
UAGuadala |
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Sí |
Univ. Monterrey |
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Sí |
Univ. Olmeca |
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Sí |
Univ. Simón Bolivar |
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Sí |
Univ. ISEC |
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Sí |
Centro de Estudios Univ |
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en Monterrey |
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Sí |
Univ. Anahuac |
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Sí |
Univ. Panamericana |
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Sí |
Úniv. Intercontinental |
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Sí |
Uni. Valle de México |
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Inst. Est. Sup. Tamaul. |
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Sí |
Fuente: Elaboración propia con base en listas de membresía de los organismos citados.
En conclusión, ninguno de estos organismos se ha constituido como una fuerza articuladora de esfuerzos, legitima en todos los campos cubiertos y agrupadora de una alta proporción de establecimientos de educación superior. Predomina una extrema dispersión organizativa e institucional, independientemente del grado propio de coherencia de cada proyecto en sí. Esto dificulta la definición de prioridades transversales, la racionalización de esfuerzos y la economía de medios, dándose frecuentemente duplicaciones de trabajos y consolidándose proyectos paralelos más que embonados. Sin rectoría central y sin apoyos organizados, tanto lo internacional como lo trilateral fueron ámbitos circunscritos de acción en las universidades mexicanas, cuya promoción involucró por lo general a pequeños grupos de estudiantes, de investigadores y de especialistas.
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