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IV. LOS INTERCAMBIOS DE RECURSOS HUMANOS4.1. Oportunidades bi o trilaterales en América del NorteTLCAN, uno de los primeros avances sustanciales consistió en generar esquemas adicionales para la movilidad de recursos humanos, bi o trilaterales o incluso transfronterizas, ayudando así al proceso de constitución de "élites circulatorias" tanto estudiantiles como académicas. Indirectamente, el Acuerdo trilateral llevó en paralelo a que otros bloques macroregionales, principalmente la Unión Europea o los países que la componían, crearan programas específicos de intercambio de recursos humanos con México.En el espacio de América del Norte, los principales programas para la movilidad académica y/o estudiantil fueron, en su fase piloto, el Program for North American Mobility in Higher Education y el RAMP (Regional Academic Mobility Program, por sus siglas en inglés). No tuvieron un impacto importante con respecto de las poblaciones potenciales: en la primera ronda de selección del Program for North American Mobility, solamente fueron aprobados 11 proyectos, debido principalmente a la dificultad por constituir equipos trinacionales ya funcionales para competir en este ámbito. Las IES participantes por parte de México fueron pocas, constatándose una presencia repetida de algunas cuantas (UNAM, ITESM, Universidad de Guadalajara, Universidad de Guanajuato) y una participación puntual y geográficamente localizada de las IES de la frontera Norte (Universidad de Sonora (UNISON), Universidad Autónoma de Tamaulipas, Centro de Enseñanza Técnica y Superior (CETYS) de Mexicali, Universidad Autónoma de Baja California). En lo que refiere a acuerdos bilaterales, en el mismo periodo en que RAMP fue lanzado, fue firmado (el 29 de septiembre de 1994) un convenio bilateral de movilidad estudiantil entre la ANUIES y la Confederación de Rectores de Quebec (CREPUQ). Este apoya la realización de periodos de estudios fuera, durante un lapso entre un semestre como mínimo y un año como máximo. Abierto a todos los estudiantes que hayan cursado por lo menos un año de estudios de tiempo completo en la carrera de inscripción, plantea las bases para un reconocimiento de los créditos obtenidos en la institución visitante por el establecimiento de procedencia. Hasta la fecha, el convenio CREPUQ-ANUIES ha sido utilizado con diferente intensidad por México y por Quebec: mientras CREPUQ envió entre 1995 y 1997 a 19 estudiantes, México mandó a 114, siendo muy diferentes los grados de interés de cada contraparte así como el número de establecimientos involucrados. Aunque este convenio ha sido aprovechado por un número reducido de instituciones que lo utilizaron intensivamente, los fenómenos de concentración son mayores en el caso de los canadienses que vienen a México, siendo solamente tres las instituciones que los reciben, la UNAM, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). (Nota 30) En julio de 1997, el CONACYT suscribió también un convenio bilateral de alcances regionales con los regentes de la Universidad de California, cubriendo tanto estancias de larga duración para estudiantes de posgrado como intercambio de académicos e investigadores, estancias para estudiantes de posgrado sin obtención de grado, colaboración en programas de investigación y promoción de programas conjuntos. Pese al escaso impacto cuantitativo de esos programas, han tenido consecuencias importantes en lo que refiere a:
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Cuadro 5
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| Año | Nacional | Extranjero | % dif E/N |
| 1985 | 41396 | 52563 | 26.98 |
| 1986 | 40578 | 65651 | 61.79 |
| 1987 | 33510 | 58695 | 75.16 |
| 1988 | 36010 | 35290 | -2.00 |
| 1989 | 33381 | 46012 | 37.84 |
| 1990 | 33202 | 45714 | 37.68 |
| 1991 | 47525 | 62260 | 31.00 |
| 1992 | 74090 | 75717 | 2.20 |
| 1993 | 120163 | 119240 | -0.77 |
| 1994 | 156627 | 127957 | -18.30 |
| 1995 | 124458 | 158663 | 27.48 |
| 1996 | 161570 | 185146 | 14.59 |
| 1997 | 167179 | 203066 | 21.47 |
La movilidad académica, en tanto flujo de docentes, profesores y estudiantes, ha constituido el ámbito donde México ha obtenido los resultados más fehacientes, pese a que la FTDES haya definido en forma más extensa las políticas necesarias para fortalecer una dimensión norteamericana de la educación superior. Aún en el caso de UNAM, con una experiencia acumulada en internacionalización, fue este rubro el que más se consolidó (cuadro 6).
| 1993 | 1994 | 1995 | 1996 | |
| Proy.coop. int | 175 | 149 | 203 | 214 |
| Acad. extranj. | 130 | 111 | 164 | 138 |
| Acad.UNAM. | ||||
| Extanjero | 86 | 85 | 92 | 111 |
| Becas Interc. | ||||
| Internacional | 346 | 365 | 532 | 517 |
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Los datos disponibles son sin embargo insuficientes para analizar el fenómeno en todas sus dimensiones. En particular, se sabe poco sobre los intercambios de académicos, porque estos se realizan en buena parte gracias a convenios institucionales: a consecuencia, la información no está centralizada ni está presentada en forma desglosada o coherente. Son escasos los establecimientos que, como la UNAM, proporcionan datos sobre la movilidad de sus investigadores o docentes y sus destinos. Los flujos están además parcialmente disimulados porque, dado que el problema de la formación de los profesores e investigadores en ejercicio no ha sido resuelto, los académicos en proceso de formación que se benefician de una beca, sea del CONACYT sea de los nuevos programes como el Programa de Mejoramiento del Profesorado, aparecen como estudiantes de posgrado. Los únicos datos disponibles, con cierto grado de representatividad, son los arrojados por la última encuesta de ANUIES sobre los convenios internacionales de las IES en el periodo 1994-1996: esta indica, con base en datos preliminares sobre 55 instituciones, que los académicos representaron en 1994 el 44% de los individuos móviles (30% de docentes y 14% de investigadores); en 1995 y en 1996, disminuyó su movilidad siendo de 21% (15% y 6%) en el primer año y de 23% (16% y 7% en el segundo) (ANUIES, 1998). Aunque no se dispongan públicamente de datos cuantitativos sobre su impacto institucional, también cabe indicar que, como en el caso de los intercambios estudiantiles, en el marco tri o bilateral creado en América del Norte, han sido firmados acuerdos intergubernamentales para impulsar la movilidad académica: uno de ellos es, por ejemplo, el programa Banco de misiones entre México y Canadá para el período 1995-97 con el fin de facilitar el intercambio de personalidades de todos los sectores dentro de las áreas culturales y académica. En contraste con lo anterior, los intercambios estudiantiles están mejor documentados, aunque en forma diferente según el nivel de estudios y el tipo de movilidad considerada. El esquema de movilidad internacional mejor conocido es el tradicional, el de larga duración y de nivel posgrado dado que el CONACYT centraliza buena parte de la oferta en este nivel. Desde los 80, el número de becas internacionales otorgadas con relación a las nacionales ha variado considerablemente según los vaivenes de la política económica y las prioridades de la educativa (cuadro 7), siendo notable la disminución en el número global de becas y, por ende en el de becas para el extranjero: en efecto, entre 1996 y 1998, el número total de becas pasó de 6 669 a 5 324, el de nacionales de 5 546 a 4 473 y el de internacionales de 1123 a 851, siendo incluso la caída más marcada en el caso de Estados Unidos y Canadá que en promedio (cuadro 8). Asimismo, han variado los costos relativos de mantenimiento de los becarios nacionales e internacionales, tendiendo sin embargo a disminuir la diferencia entre unos y otros así como los costos promedios de las becas para Estados Unidos y Canadá (cuadro 9). Sin embargo, los flujos de becarios mexicanos han sido esencialmente dirigidos a Estados Unidos y se mantienen débiles, aunque en ligero repunte, hacia Canadá (cuadro 10). En 1996 y en 1997, todavía eran doce veces superiores en el primer caso (49% del número total de las becas internacionales) que en el segundo (4%). Las preferencias institucionales de los becarios corroboran que dicho patrón esta fuertemente asentado: en las 50 instituciones más solicitadas por ellos, destacan 19 universidades estadounidenses, todas ubicadas en las 30 primeras y 4 canadienses, más abajo en el orden de preferencia y de idioma inglés en tres casos. Cuadro 7
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| Año | Total | Al extranjero | %tot/extr |
| 1980 | 4618 | 1569 | 33.98 |
| 1981 | 4340 | 2031 | 46.80 |
| 1982 | 1801 | 975 | 54.14 |
| 1983 | 2540 | 468 | 18.43 |
| 1984 | 2033 | 422 | 20.76 |
| 1985 | 2608 | 576 | 22.09 |
| 1986 | 1843 | 375 | 20.35 |
| 1987 | 2220 | 398 | 17.93 |
| 1988 | 2235 | 444 | 19.87 |
| 1989 | 1677 | 309 | 18.43 |
| 1990 | 2135 | 475 | 22.25 |
| 1991 | 5570 | 1389 | 24.94 |
| 1992 | 6665 | 1562 | 23.44 |
| 1993 | 9492 | 2504 | 26.38 |
| 1994 | 11703 | 3360 | 28.71 |
| 1995 | 16200 | 3360 | 20.74 |
| 1996 | 18081 | 3748 | 20.73 |
| 1997 | 18241 | 3839 | 21.05 |
| Total | Nacionales | Internac. | % nac | % intern. | |
| total | total | ||||
| 1996 | 6669 | 5546 | 1123 | 83.16 | 20.25 |
| 1997 | 5929 | 5025 | 904 | 84.75 | 17.99 |
| 1998* | 5324 | 4473 | 851.00 | 84.02 | 19.03 |
Fuente: Datos proporcionados por la Dirección Adjunta de Asuntos Internacionales y Becas, CONACyT, diciembre de 1998.
| Año | Nacionales | Estados | Canadá | Otros |
| Unidos | ||||
| (pesos) | US Dólares | Ibid. | Ibid. | |
| 1996 | 16083400 | 936445 | 88080 | 1129420 |
| 1997 | 23240625 | 836740 | 91750 | 807270 |
| 1998* | 22141350 | 683857 | 71565 | 881175 |
| Internac. | Estados | Canadá | % EU/Tot | %Can/Tot. | |
| Unidos | |||||
| 1996 | 1123 | 479 | 48 | 42.65 | 4.27 |
| 1997 | 904 | 428 | 50 | 47.35 | 5.53 |
| 1998* | 851 | 465 | 39 | 54.64 | 4.58 |
Fuente: Datos proporcionados por la Dirección Adjunta de Asuntos Internacionales y Becas, CONACyT, diciembre de 1998.
Esta movilidad de posgrado no ha sido entonces sensiblemente modificada en su volumen o en su dirección por la inserción de México en la macro región de América del Norte y sigue siendo sesgada a favor de Estados Unidos. En cambio, la demanda potencial ha crecido, por lo que los requerimientos para la obtención de la beca son cada vez más selectivos. Esa movilidad se despliega en el marco de acuerdos intergubernamentales, excluye a los jóvenes inscritos en licenciatura o en preparatoria. Por sus características, funge en una escala de especialización disciplinar, pero no respalda acciones de sensibilización cultural de corta duración pero de grandes alcances numéricos. Las oportunidades de movilidad son escolarizadas, restringidas, orientadas a la especialización disciplinar, suponen habilidades lingüísticas previas y una inmersión vital en otra cultura de larga duración
A nivel licenciatura, la información no está centralizada y los datos son sólo exploratorios. La principal fuente de información sobre los estudiantes de licenciatura que salen afuera de México es la encuesta antes citada de ANUIES: indica en forma general y sin precisar su lugar de envío que el número de alumnos móviles en licenciatura fue el que más aumentó. Estos representaron el 37% de los intercambios institucionales en 1994, el 66% en 1995 y el 61% en 1996. En cambio, según el IIE, el número de estudiantes mexicanos que estudiaban ingles en Estados Unidos bajó de 1559 a 1284 entre 1996-97 y 1997-98, probablemente a causa de la crisis económica (en htpp://www.iie.org) y tal vez a la oferta de opciones más numerosas y accesibles de aprendizaje lingüístico en el país, como los centros de autoaprendizaje.
Los datos recogidos por la ANUIES corroboran que existe una gran necesidad de consolidar los esquemas abiertos a los estudiantes de licenciatura o preparatoria. En esta perspectiva, el TLCAN no sirvió de soporte o de pretexto para regular y consolidar numéricamente su movilidad en América del Norte. En cambio, contribuyó a que se diera un tránsito entre un modelo de movilidad programático - administrativo, que selecciona con base en el perfil del aspirante, individual y centralizado hacia un modelo que involucra en mayor grado a las instituciones y que se abre paulatinamente a estudiantes en los niveles básicos de la educación superior. Propició que las instituciones se preocuparan por ofrecer, todavía de manera restringida, oportunidades de movilidad corta a los estudiantes de licenciatura. Es fenómeno fue particularmente claro en las universidades públicas que habían acumulado atrasos, con respecto de grandes establecimientos privados como la Universidad de Las Américas (UDLA), el CETYS, el ITESM o la Universidad Lasalle.
De hecho, estos establecimientos, principalmente el ITESM, reúnen todavía mejores condiciones para una educación internacional que las públicas, (Nota 32) conforme con una visión más integral de la misma. El ITESM ofrece a grupos importantes de estudiantes de la licenciatura la posibilidad de realizar estancias de verano o invierno bimensuales o semestrales, con reconocimiento de créditos; involucra además a los profesores en la administración de las estancias fuera y en la tutoría individualizada a estudiantes, brindándoles también oportunidades de movilidad. El CETYS tiene un programa de internacionalización basado en un uso de los programas de intercambio a nivel macro como RAMP, CREPUQ- ANUIES, PIANO y MEXUS, en la operación de convenios individuales y en la oferta de oportunidades de intercambio estudiantil semestral para estudiantes de alto desempeño.
La movilidad representó entonces por excelencia el escenario donde las instituciones concretaron en una fase inicial sus procesos de internacionalización. A mitades de los 90, se constata una ligera disminución de la movilidad total hacia Estados Unidos (cuadro 11) (Nota 33) y un despunte de la movilidad hacia Canadá. Las opciones, si bien han empezado a diversificarse, no son suficientes ni cuantitativa- ni cualitativamente y el porcentaje de estudiantes atendidos es muy bajo. (Nota 34) Dado lo anterior, es probable que el universo de jóvenes en situación de movilidad corta este constituido en buena parte por los free movers; en el grupo en el cual existe una regulación institucional o por convenios, predominan alumnos inscritos en unas pocas universidades públicas (Guadalajara, Yucatán, UNAM, Guanajuato) y las universidades privadas de prestigio. Esto lleva evidentemente a plantear la cuestión de la equidad: en el marco de América del Norte, si bien se ha recomendado tomar en cuenta las asimetrías de situación entre los socios, no se han fijado ni cuotas numéricas ni acciones de discriminación positiva que permitan un acceso democrático de los estudiantes a las oportunidades, independientemente de su institución de adscripción y de sus recursos personales. Tampoco se han fijado umbrales mínimos de cobertura. Siendo escasas y limitadas las oportunidades reguladas, dejan lugar o a estrategias familiares o a ofertas institucionales especificas, planteando interrogantes acerca de si las políticas de movilidad representan insumos para la calidad de la educación pública o bien un mecanismo más de discriminación sectorial para las instituciones e individual para los estudiantes.
| 1986-87 | 1993-94 | |||
| País recepción | Num. estud. | % total | Num. estud. | % total |
| Estados Unidos | 6170 | 75.48 | 8021 | 74.06 |
| Francia | 580 | 7.09 | 617 | 5.70 |
| Alemania* | 250 | 3.06 | 258 | 2.38 |
| Gran Bretaña | 233 | 28.5 | 419 | 3.87 |
| Fed. rusa | 36 | 0.33 | ||
| Japón | 57 | 0.69 | 86 | 0.79 |
| Australia | 7 | 0.08 | 9 | 0.08 |
| Canadá | 226 | 2.76 | 257 |