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VIII. CONCLUSIONES. EL DIAGNÓSTICO Y LAS PROPUESTAS8.1. El balanceEl TLCAN ha tenido indudablemente consecuencias en las políticas de educación superior, implementadas a escala tanto pública como institucional. La integración del país al bloque norteamericano sustentó la integración de nuevos tópicos en los discursos especializados y oficiales sobre educación superior. Segundo, implicó que se diseñarán programas ad hoc a nivel macroregional. También volvió a situar el país en la órbita de interés de organismos macroregionales como los de la Unión Europea. Tercero, favoreció la intervención de organismos especializados en asesorar el manejo de lo internacional en un escenario en el cual las instituciones públicas carecían por lo general de experiencia. Cuarto, ofreció a las IES nuevos criterios de legitimación ante los cuales éstas se han ubicado de manera muy desigual, según su ubicación geográfica y su adscripción sectorial; quinto, hasta ahora, los procesos así desencadenados no han sido acompañados por acciones de seguimiento de avances, ni han sido documentados de manera satisfactoria. A consecuencia, siguen existiendo un alto grado de confidencialidad en la información, mucha dispersión en los datos y grandes dificultades para apreciar cuantitativamente los resultados de las acciones emprendidas. No obstante, esas consecuencias ni fueron siempre las esperadas, ni tuvieron los alcances que se preveían. Factores externos y educativos de orden trilateral explican esa situación. Entre los externos, destacan el bajo nivel relativo de involucramiento financiero de Estados Unidos, del cual se esperaba que fuese el principal inversionista en lo trilateral, la crisis financiera por el lado mexicano y, en el ámbito bilateral, el deterioro de las relaciones entre por ejemplo el Estado de California y los del norte de México. Entre los internos, tuvo que ver el estatuto mismo que se le dio a la FTDES: fungió como un organismo aglutinador de voluntades individuales y colectivas pero careció de presencia permanente e institucionalizada y de medios importantes para promocionar una dimensión norteamericana de la educación superior e impulsar acciones en materia de investigación, proyectos pilotos y sensibilización en el interior de las instituciones. También fue importante la ausencia de locomotoras para la cooperación, en una situación trilateral de desequilibrios acentuados entre las contrapartes. Finalmente, la falta de conocimiento mutuo y la carencia de programas que permitiesen producir y concentrar información sobre sistemas nacionales de educación superior y oportunidades trilaterales de cooperación representaron también serios obstáculos. De allí, la importancia del acuerdo firmado entre la ANUIES y la Asociación de Universidades y Colegios de Canadá (AUCC) en enero de 1998 y ratificado en octubre de este mismo año por el American Council of Education en torno a
No obstante, las razones de mayor peso fueron sin duda nacionales. El sistema de educación mexicano fue confrontado de manera repentina y acelerada a los retos de una economía abierta y macroregionalmente integrada. Ante ello, aunque discursivamente hayan asumido que buscaban formar humanos más competitivos, las IES, sobre todo públicas, procuraron esencialmente consolidar sus intercambios internacionales pero lo hicieron en muchos casos sin antecedentes ni experiencia. Aún así, los organismos rectores no previeron estrategias diversificadas de acompañamiento que permitiesen planear ese proceso específico a escala central y aconsejar adecuadamente las IES, contribuyendo a un mejor uso de los probablemente ya cuantiosos recursos invertidos. Tampoco instalaron estructuras u organismos, encargados de producir información y diseminar oportunidades, administrar y realizar el seguimiento de los programas y diseñar propuestas escalonadas de capacitación de personal especializado. |
8.2. Los pendientesEn este sentido, el diagnóstico actual, por incompleto que sea, muestra que se requieren diseñar estrategias en los siguientes ámbitos:
8.3. Los vacíos de la agendaUna "cultura de la internacionalización" requiere ser construida en México, lo que implica involucrar nuevos actores en un movimiento que a la fecha ha sido esencialmente de élites, pensar en forma original y más integral la política de internacionalización en sus aspectos curriculares, económicos, de movilidad y de fomento a la calidad y reconocer que las culturas institucionales locales son las bases para hacerlo.Para ello, sería útil revisar la agenda y sus tópicos. Llama la atención el que, en un contexto en el cual se discuten recurrentemente los derroteros de la cooperación para los sistemas nacionales en el espacio de América del Norte, uno haya casi desaparecido de la reflexión. En los primeros análisis sobre el TLCAN, preocupó el riesgo de la fuga de cerebros, considerando los diferentes grados de atractividad de las propuestas profesionales que cada país podía hacer a recursos humanos altamente calificados. El CONACYT instaló dentro de la cartera del Programa de Apoyo para la Ciencia en México, co financiado por el Banco Mundial, dos programas, denominados Repatriación de investigadores y Cátedras patrimoniales II para profesores visitantes. Correspondían a una voluntad de internacionalizar la plantilla docente, alimentándola con profesores formados fuera y, a la vez, de evitar que los becarios mexicanos se queden a laborar fuera, una vez terminados sus estudios. A pesar de que hayan representado un gasto importante, se ignora cómo, cualitativamente, los programas han contribuido a establecer nuevas interacciones entre los académicos repatriados o visitantes y el resto de la plantilla y cómo, cuantitativamente, han cumplido con sus objetivos de contrarrestar tendencias a la fuga de cerebros y de modificar la composición de los cuerpos docentes y de investigación (cuadro 16). Cuadro 16
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1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
Total periodo |
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Número |
Número |
Número |
Número |
Número |
Número |
Número |
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Cat.Pat.II* |
18 |
148 |
175 |
299 |
171 |
134 |
945 |
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Ret. Inv.** |
96 |
257 |
160 |
267 |
174 |
195 |
1149 |
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Subtotal |
114 |
405 |
335 |
566 |
345 |
329 |
2094 |
Nomenclatura: Cat. Pat. II = Cátedras Patrimoniales II: Programas de apoyo para académicos residentes en el extranjero
Ret. Inv = Fondo para retener en México y repatriar a los investigadores Mexicanos.
Fuente: CONACyT, PACIME, 1991 y 1996.
Otro de los temas que merecería ser reintroducido, dentro de la reflexión sobre los retos de la internacionalización y las políticas públicas e institucionales, es el de los proyectos para la formación de los recursos humanos en una sociedad en crisis de reconversión, en la cual los procesos de producción han sido técnicamente transformados, intelectualizados y espacialmente delocalizados.
En tercer lugar, una de las funciones principales asignadas, en el marco de la integración europea, a los sistemas de educación superior es el de formar ciudadanos europeos. El TLC es sólo un acuerdo comercial y no tiene los alcance políticos, sociales y culturales del Tratado de la Unión Europea. No obstante, parte de los efectos de desestabilización interna, producidos por dichos procesos, son susceptibles de ser detectados en México, por lo que utilizar los espacios de la educación para difundir, por lo menos, una presentación de los procesos vividos pero no entendidos por una parte importante de la población es una posibilidad digna de ser contemplada. De manera conexa, pero más amplia, se requeriría que los sistemas de enseñanza sean parte en el actual debate sobre identidades multiculturales en sociedades interculturales, sobre relaciones y tensiones binacionales y sobre ética nacional y cívica.
En cuarto lugar, la globalización ha sido, siempre, un fenómeno que ha interpelado en primer término a los sistemas de educación superior y luego a los niveles anteriores. Muchas de las preguntas planteadas en términos de proyecto escolar, formación de recursos humanos, multiculturalismo conciernen, sin exclusión, a las instituciones del sistema educativo. Las respuestas que darán las IES a los retos de la globalización son importantes en sí. Lo están todavía más si se integran a un proyecto general que cubra todo el sistema de educación.
Aunque el plazo de referencia esté corto para emitir un juicio severo sobre lo que ocurrió y sobre lo que no ocurrió, la dispersión de esfuerzos con respecto de las políticas de internacionalización, la discontinuidad de los apoyos financieros, la poca efectividad de los resultados, la ignorancia de lo que está realmente pasando en las instituciones más allá de las declaraciones, la escasa confiabilidad y la incongruencia interna de la información, han tenido ya consecuencias graves. Dificultan análisis y balances integrales. Sobre todo, fomentan que los actores institucionales perciban la cooperación macroregional de manera convencional como un ámbito más de cooperación internacional. De allí, que su importancia estratégica no fuera percibida cabalmente y no haya desencadenado procesos institucionales de cambio. De allí que no fueran planteadas, con rigor, preguntas importantes para México como "socio diferente": en particular, las que derivan de la disyuntiva siempre abierta entre homogeneización y armonización de políticas públicas y de la cuestión de respecto a las diferencias no fueron discutidas a profundidad. De allí, finalmente, que la cooperación macroregional haya sido percibida más como gasto que como inversión y mantenga un carácter a la vez prestigioso y anecdótico, tanto para los tomadores de decisión gubernamentales como institucionales. Lo último es cuánto más preocupante que las fuertes restricciones presupuestarias anunciadas en noviembre de 1998 para las IES las obligarán a jerarquizar sus actividades, entre las esenciales y las prescindibles. En esa coyuntura, el futuro de una cooperación macroregional e internacional, que no ha logrado insertarse en el proyecto vigente de reforma estructural a la educación superior ni articular sus diversas facetas internas, aparece más incierto y frágil que nunca.
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